El Gobierno francés despliega 70.000 policías y gendarmes

Las autoridades detienen a 27 personas en el marco de una nueva jornada de movilizaciones

Policía antidisturbios desplegados en los alrededores de la plaza de la República de París.
Policía antidisturbios desplegados en los alrededores de la plaza de la República de París. | Europa Press

El Gobierno francés ordenó ayer un despliegue de 70.000 efectivos en todo el país, la misma cifra que el fin de semana anterior, para reforzar la seguridad en las calles de cara a otra jornada de movilizaciones para denunciar la mala situación de la educación pública, el elevado coste de la vida y la violencia policial de las últimas semanas.

Así lo anunció la Policía Nacional francesa en un comunicado difundido en redes sociales en el que aseguró que el cometido de este operativo policial ampliado no es otro que “garantizar la seguridad de las concentraciones y prevenir cualquier desbordamiento”.

A este fin, se están realizando -desde el viernes por la noche- controles en puntos de acceso a los núcleos urbanos y centros comerciales periféricos, en las principales vías de tráfico y en los alrededores de las estaciones de transporte público, con el objetivo de “detectar y confiscar cualquier objeto susceptible de ser utilizado para cometer actos de violencia o de degradación”. Estos controles, precisaron desde el Gobierno, se mantendrán durante todo el día, a petición de la Fiscalía.

Por su parte, la Gendarmería movilizó unidades departamentales, gendarmes móviles, reservistas y otros “recursos especializados” para cumplir con su “misión de proteger a la población y la propiedad”.

El Ministerio del Interior presentó estas medidas de seguridad como una herramienta para “mantener el orden público” durante las manifestaciones autorizadas y defendió la “firmeza ante los disturbios para preservar la libertad de manifestación”.

Carácter "excepcional"

Desde la cartera ministerial señalaron que el plan de acción tiene un carácter “excepcional” debido al nivel alto de riesgo de disturbios públicos al coincidir la jornada de protestas con las celebraciones previstas por la festividad de Halloween.

A los 70.000 agentes ya mencionados se sumaron unidades especializadas y otros recursos específicos, como drones, helicópteros, unidades caninas, vehículos blindados (26) y cañones de agua (15).

Para este fin de semana, las distintas prefecturas del país autorizaron manifestaciones principalmente fuera de los centros urbanos “donde se han observado o se temen disturbios” y solo se permitirán aquellas concentraciones cuyos organizadores hayan “proporcionado garantías de seguridad suficientes”. En cualquier caso, subrayó Interior, las marchas autorizadas serán “supervisadas y vigiladas hasta su finalización”.

Concentraciones prohibidas

Quedan prohibidas, en cambio, las concentraciones nocturnas, que “serán dispersadas” si se llevan a cabo a pesar de la prohibición.

Las autoridades francesas notificaron la detención de 27 personas hasta las 14.00 horas de ayer, frente a las 217 del fin de semana anterior.

Desde el Ministerio del Interior se destacó el carácter pacífico de la mayoría de convocatorias y señalaron que la situación en el país “parece generalmente tranquila”; si bien se mantendrá “una alta vigilancia” y las fuerzas de seguridad permanecerán movilizadas para garantizar “la seguridad de las personas y los bienes”, así como el libre ejercicio del derecho a manifestarse de la población francesa.

Datos oficiales situaron la participación en 14.000 personas, dato que supone un descenso en la movilización respecto a las jornadas anteriores. Entre las concentraciones más numerosas figuraron las de Clermont-Ferrand, donde se reunieron unas 2.000 personas, y Pau, que congregó a algo más de 2.000 manifestantes, según el recuento recogido por el diaro Le Figaro.

En París, la Prefectura de Policía decretó un toque de queda en los alrededores de la plaza de la República y de Châtelet-Les Halles para esta noche.

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