Escocia, Irlanda del Norte y Gales, unidas contra Londres
Escocia, Irlanda del Norte y Gales exigen allanar el camino hacia la independencia a un Gobierno británico que esquiva el debate
Los primeros ministros de Gales, Escocia e Irlanda del Norte afirmaron en una cumbre histórica en Cardiff que “el tiempo de Westminster se está acabando” y pidieron al Gobierno británico que prepare, planifique y facilite cambios constitucionales en sus respectivas jurisdicciones, allanando el camino hacia posibles referendos de independencia. Rhun ap Iorwerth (Plaid Cymru), John Swinney (SNP) y Michelle O’Neill (Sinn Féin), junto con la líder de Sinn Féin en Irlanda, Mary Lou McDonald, firmaron un memorando de entendimiento que reconoce que “el panorama político en estas islas está cambiando” y que “ningún gobierno de Westminster tiene derecho a bloquear la democracia” ni el principio de que sus pueblos decidan su futuro.
La reunión, la primera cara a cara entre estos partidos desde que Plaid Cymru ganó las elecciones al Senedd en mayo, marca la primera vez que hay gobiernos separatistas simultáneos en los tres territorios devueltos. Los líderes se reunieron en su condición de dirigentes de partido (no como titulares de gobierno) y acordaron cooperar en economía, energía, relaciones internacionales y autodeterminación, con el objetivo común de que sus países acaben en la UE.
El contexto es tenso: el primer ministro Andy Burnham ha colocado la devolución de poderes en Inglaterra en el centro de su agenda, pero mantiene que un nuevo referendo escocés está “fuera de la mesa”, tras aclarar declaraciones previas. Mientras, Plaid Cymru ha descartado un referendo en su primera legislatura, aunque busca una devolución plena comparable a la de Escocia e Irlanda del Norte. Las encuestas muestran un apoyo a la independencia del 47% en Escocia, 36% en Irlanda del Norte y 32% en Gales, con tendencias al alza. McDonald espera un sondeo sobre la reunificación irlandesa hacia 2030; el SNP aspira a otro referendo en cinco años.
Desde Downing Street, piden centrarse en el coste de la vida que enfrentan los británicos en lugar de “enzarzarse en debates constitucionales”.
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