EEUU e Irán reanudan en Pakistán unas negociaciones marcadas por la desconfianza y las amenazas

Washington exige el fin del programa nuclear iraní mientras Teherán condiciona el diálogo al levantamiento de sanciones y a una tregua regional más amplia

El vicepresidente de EEUU, JD Vance, a su llegada a Pakistán.
El vicepresidente de EEUU, JD Vance, a su llegada a Pakistán. | Yu Yang

Estados Unidos e Irán retoman este sábado en Pakistán un proceso de negociación clave para intentar rebajar la tensión en Oriente Próximo, apenas seis semanas después de una guerra que ha dejado miles de muertos y ha desestabilizado la región.

Las conversaciones, que se celebran en Islamabad, llegan en un contexto de profunda desconfianza mutua y con un alto el fuego considerado frágil. El conflicto estalló tras la ofensiva lanzada por Washington y Israel, que interrumpió anteriores contactos diplomáticos impulsados por Omán.

Uno de los principales objetivos de este nuevo intento de diálogo es restablecer la seguridad en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de petróleo que ha sido escenario de ataques a buques en las últimas semanas.

Líneas rojas que dificultan cualquier acuerdo

Las posturas de ambas partes siguen muy alejadas. Por un lado, el presidente estadounidense Donald Trump exige el desmantelamiento del programa nuclear iraní, incluyendo el fin del enriquecimiento de uranio y la retirada de material nuclear.

A cambio, Washington ofrece aliviar sanciones, aunque ha advertido de que podría retomar la ofensiva militar si no hay avances inmediatos. El vicepresidente JD Vance, al frente de la delegación, ha insistido en que la tregua actual es “frágil” y ha pedido a Teherán que no intente “engañar” a su país.

Por su parte, Irán defiende su derecho a mantener un programa nuclear con fines civiles y exige como condición previa el levantamiento de sanciones y la extensión del alto el fuego a países como Líbano. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha subrayado estas exigencias antes de iniciar cualquier avance.

El factor regional y el papel de Israel

El conflicto no se limita a dos actores. La continuidad de los ataques en Líbano por parte de Israel, bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu, añade presión a unas negociaciones ya complejas.

Mientras Washington resta importancia a incluir Líbano en el acuerdo, el Gobierno de Pakistán, encabezado por Shehbaz Sharif, ha defendido que el alto el fuego debía abarcar toda la región, lo que ha generado confusión sobre los términos reales de la tregua.

Ultimátum y amenazas cruzadas

En la víspera de las conversaciones, Trump lanzó un nuevo ultimátum al advertir que Estados Unidos reanudará los ataques si no hay resultados en un plazo de 24 horas, asegurando que sus fuerzas están preparadas con armamento “sin precedentes”.

Desde Teherán, el presidente Masud Pezeshkian respondió endureciendo el tono y avisando de que, si continúan los bombardeos en Líbano, el proceso diplomático “carece de sentido”. “Nuestros dedos permanecen en el gatillo”, advirtió.

Con posiciones enfrentadas y escaso margen de maniobra, las negociaciones arrancan sin garantías de éxito y con el riesgo de que cualquier desacuerdo reactive un conflicto de consecuencias imprevisibles para toda la región.

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