La cumbre de Biden y Putin, una cita llena de desacuerdos

La crisis de Ucrania o la situación de Navalni serán algunos de los temas “difíciles” para ambos países

ISABEL SACO
Publicado: 16 jun 2021 - 03:52
El edificio “Villa La Grange”, en Ginebra, sede del encuentro entre Biden y Putin.
El edificio “Villa La Grange”, en Ginebra, sede del encuentro entre Biden y Putin.

El mundo asiste hoy al encuentro en Ginebra que protagonizarán los presidentes de EEUU, Joe Biden, y de Rusia, Vladimir Putin, en el que tratarán temas en los que pueden dejar de lado sus diferencias, como la estabilidad estratégica y la lucha contra la pandemia, pero sobre todo de los muchos asuntos que los enfrentan, como la cibercriminalidad, la crisis de Ucrania y los derechos humanos. Lo que los separa es mucho y el tono entre ambas potencias fue agresivo en los últimos meses, coincidiendo con el tiempo que lleva Joe Biden en el cargo, hasta el punto de haber tachado tácitamente de asesino a Putin en una entrevista televisiva. Tal actitud provocó una agría respuesta del Kremlin, pero no impidió que fuese luego Biden quien llamara por teléfono a Putin para proponerle esta reunión, probablemente la única manera de encontrar un terreno común para un posible acercamiento.

El Gobierno ruso confirmó que en la mesa están todos los temas que preocupan a Washington y a Moscú, lo que significa que Putin deberá escuchar lo que Biden le diga sobre su política en materia de derechos humanos, un ámbito en declive en Rusia, donde la sociedad civil y la prensa independiente enfrentan cada vez más restricciones y los llamamientos occidentales a que se respete el derecho a disentir son desoídos. Biden también querrá abordar la situación del líder opositor Alexéi Navalni, encarcelado desde que retornó de Alemania, donde se le salvó la vida tras intento de envenenamiento en su país.

Otro tema muy delicado será Bielorrusia, un régimen apoyado por Rusia y que pasó a ser una amenaza potencial para Europa después de que el mes pasado obligara a un avión a desviarse y aterrizar en el aeropuerto de Minsk para arrestar a un periodista opositor que vivía exiliado en Grecia.

Cibercriminalidad

El punto de la agenda consagrado a la seguridad informática cubrirá la cuestión de la cibercriminalidad y muy en particular de los ciberataques contra intereses estadounidenses, algo prioritario para Biden en vista de los daños económicos que pueden causar. Pero mientras EEUU lo observa como un amenaza concreta y continúa, desde la perspectiva rusa (Putin fue un agente de la inteligencia), las ciberoperaciones con el propósito de espionaje son algo habitual. No obstante, la reunión con su homólogo estadounidense puede llevar a que Putin, en un gesto de buena voluntad, acepte una mayor cooperación, aunque estaría marcada por la desconfianza mutua.

Ucrania será otro tema complicado en la agenda, pues mientras Biden prometió al Gobierno ucraniano que se mantendrá a su lado en la defensa de su soberanía e integridad territorial, Putin considera que todo esto es un asunto que concierne a Rusia. El mandatario ruso afirmará seguramente que es impensable que Ucrania cumpla su anhelo de adherirse a la OTAN.

De los temas más fáciles a abordar y que fueron confirmados por el Kremlin habrá algunos vinculados a cooperación económica, el cambio climático y a la situación del Ártico.

Suíza, el enclave escogido y capital neutral de la paz

La cumbre que en Ginebra entre el presidente Joe Biden y Vladimir Putin definirá si algún tipo de diálogo entre ambas potencias es posible, como lo fue en 1955 o en 1985, momentos de gran tensión y de múltiples amenazas mutuas, incluyendo la nuclear, que aunque no se resolvieron, sí se apaciguaron en esta misma ciudad, conocida por ser la capital de la paz.

Los buenos oficios forman parte desde el siglo XIX de la tradición de la política exterior de Suiza, que los ejerció en múltiples circunstancias, haciendo que, por ejemplo, en la actualidad represente los intereses de EEUU en Irán, al no haber relaciones diplomáticas entre ellos. Ginebra, la principal ciudad de habla francesa de Suiza, es vista con agrado por rusos y estadounidenses, que están acostumbrados a encontrarse en estas tierras tras las negociaciones que les permitieron avanzar en cuestiones de desarme, cerrar el tratado nuclear con Irán o acordar la eliminación de las armas químicas que poseía Siria.

Algunas tentativas diplomáticas que también se desarrollaron en Ginebra tuvieron menos éxito, como la que pretendía propiciar un arreglo político a la guerra en Siria o la que promovía recientemente la reunificación de Chipre, ambas bajo el auspicio de Naciones Unidas, que tiene su sede europea en esta misma ciudad.

La serie de encuentros políticos ruso-estadounidenses en la historia contemporánea se remonta a 1955, cuando el presidente de EEUU, Dwight Eisenhower, se reunió con el líder ruso Nikolai Bulganin en el contexto de una cumbre en la que también participaban los primeros ministros del Reino Unido y Francia, los aliados con los que el primer país había ganado la Segunda Guerra Mundial diez años antes.

Diez años después, los presidentes Ronald Reagan y Mijail Gorbachov mantuvieron una serie de reuniones a lo largo de las cuales la atmósfera se fue relajando y las miradas desconfiadas del inicio fueron reemplazadas por imágenes en la que ambos sonreían relajadamente. n

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