Las piraguas toman Bouzas
El programa +Deporte Atlántico organizó ayer una jornada de entrenamiento con el club Piragüismo Olívico
Un deporte que engancha. Esa parece ser la mejor definición del piragüismo. Ayer la dársena de Bouzas acogió una nueva edición del programa +Deporte Atlántico junto con el Piragüismo Olívico. Desde los más pequeños del club, de apenas 6 años, hasta los veteranos, “dejémoslo en jubilados”, se unieron en el momento de “tocar agua”. La jornada de entrenamiento sirvió para compartir esfuerzo, dedicación, pero también risas y bromas en la ría de Vigo .
Bajo la atenta mirada de Jessica Moledo, directora técnica del club vigués, y de Iria Pardal, una de las entrenadoras de la entidad, y con José Besada, actual presidente, dando órdenes desde tierra, los participantes se dieron cita en la dársena a partir de las 16:30. Preparación física, entrenamiento en seco… lo que viene siendo calentar para prevenir lesiones, en unas instalaciones en las que apenas llevan un año y en las que siguen realizando mejoras. “Tenemos 140 barcos… pero se nos quedan cortos”, aseguraba Besada. El club que ayer participaba en el programa +Deporte sigue realizando mejoras: “Lo siguiente serán los vestuarios”, reconocía el máximo mandatario del club vigués.
Pero lo importante siempre es el agua, remar, y la ubicación, privilegiada, les permite tocar agua todo el año. “Solo nos quedamos en tierra cuando se prohiben las actividades en el mar por alertas meteorológicas”, aseguraban los piragüistas. Lluvia, viento, nada les impide disfrutar de un deporte al que algunos, muchos, llegaron de niños, pero que otros han conocido de adultos. Los pequeños bromeaban que llevaban en el club desde los 6 años , que habían tenido que esperar a cumplirlos. Pero también hay madres, que se animaron a remar después de ejercer de taxistas de sus hijos. Los hay que se reencontraron con el remo y pasaron de las traineras al kayak… Alrededor de 50 palistas y otras tantas historias, pero un denominador común: engancha.
4, 5 o incluso 6 días a la semana de entrenamiento. Y no por exigencia ni por lograr medallas, que también está bien hacer un buen puesto en las competiciones, sino por el único y simple hecho de remar. De mejorar las sensaciones cuando cambian de embarcación, de aprender a coordinarse con los compañeros cuando en lugar de ir solos van 2 o incluso 4. Las paladas, el sonido del mar son la mayor recompensa, como se demostró en la tarde de ayer.
Una a una las piraguas fueron entrando en el mar, en orden, de pequeños a mayores. Unos con miedo, otros competitivos, algunos con dudas, pero todos dispuestos a disfrutar de un entrenamiento compartido, de la mano, esta vez, del programa +Deporte Atlántico.
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