Más de un siglo de motos desde un garaje de Gondomar
Rubén Gómez posee una colección de 194 motocicletas desde 1897 hasta la actualidad, iniciada por su padre Manuel
Rubén Gómez, vecino de Gondomar, guarda en su casa una colección privada de 194 motos históricas. Esta muestra la inció su padre, Manuel, cuando él era un niño que se iniciaba en el mundo del trial y desde entonces han ido a la búsqueda de nuevas reliquias para unir a la muestra histórica. “Mi padre empezó la colección cuando yo tenía seis años. Era el año 1986, yo tenía seis años cuando él me regaló una moto de trial. Desde ahí empezamos a buscar y restaurar motos hasta llegar a las 194 que tenemos ahora”, explica Rubén.
Esta colección, ya de por si impresionante, cuenta con auténticas antigüedades, como uno de los primeros vehículos motorizados fabricados en serie en Francia en el año 1897, su “moto” más antigua. Sin embargo, también tienen un ejemplar de una Harley Davidson de 4 plazas que formaba parte de la escolta de Francisco Franco, todos los modelos de las BMW monocilíndricas que salieron al mercado desde el año 1924 hasta 1960, una moto que formó parte de los Afrika Korps de la Segunda Guerra Mundial o una BMW R39, de las que solo se fabricaron 378 unidades en sus dos años de producción.
La búsqueda y restauración de las motos es la parte más compleja a la hora de seguir ampliando esta colección. “Las motos llegaron desde todo el mundo: Argentina, Nueva York, Berlín, Inglaterra… Antes era todo a través de contactos, con llamadas de teléfono con conocidos que estaban en esos sitios y hacían de intermediarios. Eso todo se complica con los trámites burocráticos”, relata Rubén, quien añade que hay algunos modelos muy complejos de restaurar, como el caso de la BMW R39, de la que todavía sigue esperando algunas piezas.
Rubén asegura que lo que le motivó a seguir la colección de su padre fue su amor por las motos y conducirlas. “Ese amor por ellas me lleva a que todas las semanas haga rotaciones para conducir alguna de ellas. Es lo que me empuja a restaurarlas y conducirlas”, asegura. Al preguntarle por las reacciones de los transeúntes, Rubén explica que “la gente se sorprende mucho porque muchos no saben ni lo que son estos vehículos” y, aunque es una colección privada, siempre abre las puertas de casa a aquellos conocidos o terceras personas recomendadas por amigos que tienen interés en conocer sus 194 motos.
A pesar de que algunos ejemplares fueron expuestos en museos, Rubén sueña con que algún día tengan su propio espacio. “Todo el mundo nos dice que esto es un tesoro secuestrado. Queremos que estén cerca de casa. Ojalá el Concello de Gondomar o el de Vigo abrieran un museo para ellas”, sentencia.
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