Una víctima del Alvia relata la pérdida de su mujer y su hija

Contó ante la juez como se salvó junto a su hijo y tuvo que abandonar la búsqueda de los demás

Agencias
Publicado: 10 may 2023 - 00:49
La sala instalada en el Cidade da Cultura de Santiago donde se celebra el juicio.
La sala instalada en el Cidade da Cultura de Santiago donde se celebra el juicio.

La familia por la que el interventor Antonio Martín Marugán llamó a Francisco José Garzón Amo, maquinista del Alvia descarrilado el 24 de julio de 2013 en Santiago con el saldo de 80 muertes y casi centenar y medio de heridos, sigue casi diez años después sin superar la muerte de dos de sus componentes.

Marugán llamó a Garzón para hablar sobre esta familia. Quería facilitar su bajada a su llegada a Pontedeume, localidad situada a unos 15 kilómetros de Ferrol, el destino final del tren que impactó contra un muro de hormigón a la altura de la curva de A Grandeira, antes de entrar en la estación compostelana.

En la sesión del juicio celebrada ayer, uno de los miembros de la familia contó que su pareja, la hija de ambos y el hijo de ella, de un matrimonio anterior, volvían de Cartagena. Cuando el accidente se desencadenó, él no estaba en el vagón con el resto, porque la pequeña, de dos años y medio, quería beber, razón por la que su padre se había dirigido a la cafetería. Todavía tiene en su mente la imagen de un camarero que dio a entender que le parecía que el tren iba muy rápido. A continuación, recuerda “salir volando” y abandonar el convoy por la ventana. Encontró al niño y ayudó a varios pasajeros a salir del vagón. Él quiso buscar a su mujer y a la niña, pero en un momento dado, entre la confusión y el revuelo, tuvo que desistir, para no dejar solo al crío. “Yo quería seguir buscando...”, declaró.

Las dos, madre e hija, perdieron la vida. El cuerpo de la niña fue uno de los últimos en ser identificado por los forenses, una farragosa labor que requirió de pruebas de ADN.

La conversación de Marugán con Garzón se interrumpió abruptamente antes del siniestro. El Alvia chocó contra un muro de hormigón tras pasar el último giro antes de la entrada en la capital gallega a más del doble de la velocidad máxima permitida.

Otro familiar testificó que los cuatro vivían en Barallobre junto a sus padres y a él mismo. Esa vivienda pasó de siete personas a tres. Dos faltaron tras el accidente. Su madre lo va “llevando” como puede y al padre le empeoró el alzhéimer a causa de lo ocurrido, contó el familiar. Este testigo, hermano de la mujer fallecida, estuvo tres años en tratamiento psicológico. El marido continúa con el tratamiento, porque la depresión reactiva que sufre le hace necesitar apoyo ante situaciones, momentos, circunstancias y recuerdos que le provocan un empeoramiento, tal y como detalló una experta forense en la vista. La vista oral se encuentra ahora en una fase civil de evaluación de los daños a las víctimas. A mediados de este año está prevista la conclusión del juicio, tras la cual llegará la decisión sobre las responsabilidades penales.

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