Tres años y medio de cárcel para el lotero coruñés que se quedó con una primitiva millonaria
El tribunal considera a Manuel Reija autor de un delito de estafa agravada y lo inhabilita para el ejercicio de cualquier profesión relacionada con la actividad de Loterías y Apuestas del Estado
La Audiencia Provincial de A Coruña ha condenado al lotero coruñés Manuel Reija a 3 años y medio de cárcel por quedarse con una primitiva millonaria y ocultar a su verdadero dueño que el boleto tenía premio.
El tribunal lo considera autor de un delito de estafa agravada, con la concurrencia de la atenuante de dilaciones indebidas, y lo inhabilita para el ejercicio de cualquier profesión relacionada con la actividad de Loterías y Apuestas del Estado durante el tiempo de la condena.
Sin embargo, la sala absuelve al delegado provincial de Loterías y hermano del condenado del delito de encubrimiento y blanqueo de capitales del que venía siendo acusado.
En concepto de responsabilidad civil, el hombre deberá abonar, conjunta y solidariamente con la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (Selae), los 4,7 millones de euros del premio. La Audiencia especifica que, otorgada la titularidad del boleto, no puede entregárselo para su cobro a la viuda e hija del dueño, pues debe de ir a la masa hereditaria de su propietario, por lo que se procederá "en virtud de sus disposiciones testamentarias".
La sentencia, hecha pública este jueves, subraya que el lotero "actuó con ánimo de lucro, creando una falsa certeza en la víctima sobre la inexistencia del premio, lo que le permitió quedarse con el boleto y su correspondiente premio". Así, destaca que la prueba practicada "establece la existencia de ese engaño inicial o posterior, que es requisito para la existencia del delito de estafa".
Los magistrados entienden acreditado que, al recibir el boleto, el acusado le dijo al cliente que no estaba premiado, "produciendo una falsa certeza en el mismo, y bajo la confianza de un trabajador de loterías que se lo indica tras comprobación en la maquina".
En la resolución, afirman que el dueño de la administración, tras la comprobación de varios boletos, "se percató de la existencia de premios y de uno, en concreto, de elevada cuantía, procediendo a la operativa de no indicarle al jugador que tenían premio".
La sala explica que lo condena por un delito de estafa, en lugar de por el de apropiación indebida, porque "contempla de modo más adecuado la conducta que se examina, pues incluye el engaño".
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