Santiago se moviliza de nuevo contra la crisis de la vivienda
Las protestas se extienden a otras ciudades gallegas pidiendo mejorar las condiciones de vida
Más de un millar de personas se movilizaron ayer en Santiago de Compostela por el derecho a la vivienda y la crisis habitacional, a la que pidieron poner fin con consignas como “Barrios para vivir, non para especular” y “A nosa casa non é un negocio”.
La protesta fue convocada por el colectivo compostelano Xuntanza Pola Vivenda, bajo el lema “Nin alugueres polas nubes, nin salarios polo chan” y en coordinación con organizaciones de otras ciudades. En A Coruña, otra manifestación recorrió sus calles a la misma hora y, en Ourense, lo hizo a partir de las 20.00 horas. Por su parte, Vigo ya se movilizó el viernes.
“No solamente los alquileres están subiendo estratosféricamente, sino que la calidad de vida está reduciéndose enormemente, especialmente para algunos sectores de la población, como las personas migrantes o los jóvenes”, expuso un portavoz de la plataforma convocante, Daniel González, en declaraciones a los medios previas al inicio.
Comienzo en la Alameda
La protesta partió de la Alameda compostelana y tomó un camino alternativo al habitual en las movilizaciones en Santiago, que suelen concluir en el casco histórico. Al entender que este espacio ya está “colonizado”, la organización optó por pasar frente a la Estación Intermodal y terminar en la Avenida Romero Donallo, frente a “dos monumentos de la especulación”.
Estos son la inmobilaria Julio Gerpe y el solar de esta calle en el que se está levantando un bloque de pisos con precios millonarios, delante del que una de las organizadoras leyó el manifiesto que dio cierre a la marcha. Desde allí, denunció las “promesas vacías y falsas ilusiones” del Gobierno central, la Xunta y las corporaciones municipales. También puso de manifiesto las “barreras legales y sociales que impiden un acceso igualitario a un hogar digno”. “Lejos de reconocerse estas barreras, somos atacadas y culpabilizadas como las causantes de la crisis en un intento de eximir de responsabilidad a los verdaderos culpables: especuladores, bancos e instituciones”, expresó.
El turismo fue una constante a lo largo de toda la protesta por la influencia que este tiene en la ciudad a través de la implantación de viviendas turísticas.
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