Sanidade vincula el control de bajas al plus de productividad

Reducirlas y que no excedan un “tiempo estándar” influirá en el sueldo de los médicos de familia

Gómez Caamaño, durante unas jornadas de enfermería ayer en Ferrol.
Gómez Caamaño, durante unas jornadas de enfermería ayer en Ferrol. | EP

Evitar que las bajas laborales excedan la duración estándar figura por primera vez entre los objetivos de los Acordos de Xestión del Sergas y pasa a influir en la baremación del plus de productividad que reciben los médicos de familia. Estos acuerdos son herramientas anuales con las que la Consellería de Sanidade fija objetivos asistenciales, preventivos y de gestión en cada área sanitaria.

Entre los 53 objetivos establecidos figuran el impulso de cribados, la investigación, la prescripción mínima de genéricos, la atención a la salud mental o la participación en campañas de vacunación. Al cierre de cada año se evalúa su cumplimiento, cada uno con un peso específico, para determinar el complemento de productividad. Este año el plus para los médicos de atención primaria asciende a 2.491 euros, parte abonado mensualmente y parte ligado a los objetivos alcanzados.

Por primera vez se incluye el control de la duración de los procesos de incapacidad temporal, con un peso cercano al 10% según el área. Cada baja tiene un tiempo estándar fijado por la Seguridad Social y se pretende evitar que se supere ese margen.

Fuentes de Sanidade subrayaron que este indicador figura en el convenio entre el Gobierno central y Galicia para el control de bajas en 2025‑2028 y que también lo aplican otras comunidades. Añadieron que los objetivos de gestión se dirigen a los equipos directivos, responsables de garantizar que las bajas no se prolonguen por causas ajenas a la situación clínica. Afirmaron que los médicos “ya hacen todo lo que está en su mano” y que el objetivo solo refuerza una práctica habitual. “En ningún caso se fomenta que una persona que reúna las condiciones clínicas para estar de baja vaya a trabajar”, recalcaron.

Médicos consultados mostraron preocupación por la percepción social de esta medida y por su inclusión en una prima económica, al tratarse de procesos con evolución variable y condicionados por factores fuera de su control, como pruebas complementarias. La CIG, por su parte, exigió retirar el indicador y denunció una “campaña de criminalización” hacia las personas de baja. Recordó que la duración depende de la patología, del paciente y de la eficiencia del sistema, y advirtió de que vincular el alta a efectos retributivos “rompe la confianza” entre profesionales y pacientes.

La Asociación Gallega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec) también se pronunció y expresó su rechazo a una medida que tachan de “burda”. “No nos cabe duda de que la gestión de las bajas es manifiestamente mejorable pero, como siempre, los médicos de familia seremos los que pagaremos los fallos de todo el sistema”, lamentan.

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