Rueda cifra en 45.000 millones el potencial del sector minero
La comunidad tiene cinco corredores con metales críticos y la Xunta quiere aprovechar sus recursos
Galicia cuenta con cinco corredores metalogenéticos “principales”, que concentran “la mayor parte del potencial de elementos críticos”, según un estudio de la Universidade de Santiago de Compostela (USC) encargado por la Xunta con el ánimo de guiar su actuación en este ámbito. Los corredores son Santiago-Touro-Lalín, con cobre, cobalto, zinc, galio, germanio, indio; Cabo Ortegal-Moeche, con cromo y elementos del grupo del platino; Penouta-Forcarei, con tantalio, niobio, litio, estaño; San Finx-Santa Comba, con wolframio, estaño y bismuto y Vigo-Tui-Porriño, con tierras raras.
El primero, Santiago-Touro-Lalín, es el de metales tecnológicos “por excelencia”, según la Xunta, y abarca un área total de 1.200 kilómetros cuadrados. Alberga “el mayor depósito de cobre de Galicia”, Touro, y presenta mineralizacions de cobalto, “clave para baterías”. El segundo, Cabo Ortegal-Moeche, es el “más singular de Galicia”, 200 kilómetros cuadrados que contienen cromititas con metales como platino y paladio cuyas concentraciones “alcanzan niveles comparables a yacimientos internacionales”.
El tercero, Penouta-Forcarei, es “el corredor estrella para la industria tecnológica y el único con producción activa de tantalio en Europa”. Son 420 kilómetros cuadrados en donde se sitúa Penouta, “yacimiento en producción de tantalio y niobio, esenciales para electrónica de alta gama”. La justicia gallega paralizó en 2024 la actividad en la sección que extraía coltán de la mina ubicada en Viana do Bolo (Ourense).
El cuarto corredor, San Finx-Santa Comba, es “la histórica cintura del wolframio” gallega, activa desde hace más de un siglo y “vital durante la II Guerra Mundial”. Un total de 810 kilómetros cuadrados que reúnen dos de los yacimientos de wolframio más grandes de España. Por último, Vigo-Tui-Porriño, el quinto de los corredores, es “el gran corredor donde los complejos alcalinos concentran el mayor potencial de tierras raras de Galicia”, unos 1.200 kilómetros cuadrados.
Estos corredores, y la valoración global del potencial minero gallego entre 25.000 y 45.000 millones de euros, fueron presentados ayer en rueda de prensa por el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, y la conselleira de Industria, María Jesús Lorenzana. Según recoge el propio informe de la Xunta, “la evaluación económica integrada sugiere” dicho valor “total” de entre 25.000 y 45.000 millones “distribuidos entre diferentes tipos de depósitos y elementos críticos”, si bien “los resultados y conclusiones presentados en el documento deben ser considerados como una interpretación sujeta a las limitaciones y posibles errores de la base de datos original del IGME”.
Y es que el Gobierno gallego encargó este estudio a la USC “para evaluar la riqueza minera en Galicia” y fue un trabajo “muy exhaustivo y complejo” en el cual “se recogieron más de 43.000 muestras geoquímicas en 127 zonas de Galicia”, según resaltó Rueda en su comparecencia. Sin mencionar la autoría del estudio, la conselleira Lorenzana concretó que el informe que presentó su departamento en el Consello fue “elaborado en el marco de una colaboración” con la USC y que “combina análisis basadas en la evaluación detallada de 42.847 muestras geoquímicas regionales tomadas por el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y la caracterización específica de 127 zonas prospectivas prioritarias”.
Demuestra, según subrayaron Rueda y la conselleira, “que Galicia alberga recursos primarios significativos de 18 de los 34 materiales críticos identificados por la UE, el 53% de ellos”. “Nuestra comunidad registra una de las concentraciones más significativas, numerosas, valiosas de minerales críticos en todo el continente europeo, desde luego en la parte occidental”, valoró el titular de la Xunta.
Constató que “son materiales muy demandados” y auguró que “más lo serán en el futuro”, en sectores como la automoción, la tecnología digital, en relación con el hidrógeno verde y con el sector de la defensa, entre otros. “Una oportunidad para Galicia que tiene que ser ejecutada con todas las prevenciones, estudios y rigores necesarios para garantizar que sea una explotación sostenible”, concluyó Alfonso Rueda.
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