La protesta contra la moción reventó el tenso pleno lugués
El alcalde socialista, Miguel Fernández, tuvo que desalojar la sala en la última sesión que presidía
Varios centenares de personas, convocadas por la plataforma Transfuguismo non, Democracia si, se concentraron ayer ante el Concello de Lugo para protestar contra la moción de censura impulsada por el Grupo Popular con el apoyo de la edil no adscrita y exsocialista María Reigosa. La iniciativa, que se votará el próximo 7 de mayo, podría poner fin al gobierno bipartito y devolver la Alcaldía a los populares tras 27 años.
Poco antes de las cuatro de la tarde, los concejales del PP, con Candia a la cabeza, y justo detrás María Reigosa, entraban en el Concello.
La concentración coincidió con el último pleno ordinario que presidió el alcalde socialista Miguel Fernández antes de la votación. Antes de entrar en la sesión, Fernández afirmó afrontarla “con absoluta normalidad” y entendiendo “perfectamente” la respuesta ciudadana. “Somos gente cívica, gente pacífica, gente respetuosa, pero están mostrando su rabia, su cabreo, su indignación ante una situación indigna”, señaló, antes de advertir de que es necesario “mirar quién es responsable de la crispación”. “Yo creo que de aquellas aguas estos lodos”, añadió.
Ya en el exterior del consistorio comenzaron los silbidos, cánticos y protestas dirigidas al Partido Popular y a la edil Reigosa. Desde el interior del salón de plenos, un grupo de vecinos exhibía pancartas con mensajes como “Xudas vendeuse por 30 moedas”, mientras se escuchaban consignas como “Candia, atende, Lugo non se vende”. Diez minutos antes de las cinco, hora de inicio del pleno, dejaron pasar a varias decenas de personas. También entraron Rubén Arroxo y los ediles del BNG, que hasta ese momento habían estado formando parte de la protesta.
La voluntad popular
El portavoz de la plataforma convocante, Lois Pérez, celebró la movilización ciudadana para “visibilizar el descontento, el rechazo y la indignación de una parte muy importante de la sociedad lucense”. Acusó además a las “prácticas llevadas a cabo por el PP de Lugo y la señora Candia” y defendió que la moción “vulnera la voluntad popular expresada en las urnas en 2023”. Añadió que seguirán movilizándose “con civismo, respeto y total educación”, pero también “con firmeza”.
Se vivieron escenas de tensión. Luis Abel, de la Federación Vecinal, fue expulsado tras la entrega de los chiflos para la pitada. Antes de salir, dejaron céntimos sobre la mesa de Reigosa, y Jesús Vázquez, presidente de la Federación, se enfrentó cara a cara con la exsocialista llamándola “traidora”.
El alcalde también ordenó cerrar las ventanas, debido al elevado ruido, especialmente durante las intervenciones de representantes del PP y de la propia María Reigosa.
En la protesta participó también el secretario xeral del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro, junto a la exalcaldesa Lara Méndez. Besteiro pidió explicaciones al presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, por el apoyo del Partido Popular a la moción, que calificó de “indecente” y aseguró que “se sitúa fuera del marco democrático”.
Monedas para Reigosa y gritos de “traidora”
El pleno municipal comenzó con un minuto de silencio por el reciente fallecimiento de la concejala socialista Olga López Racamonde. A continuación, tomó posesión de su acta Eugenia Iglesias Vargas, en sustitución de la edil fallecida.
Tras el trámite inicial, la sesión transcurrió con normalidad durante la primera media hora. Sin embargo, el ambiente se tensó cuando algunos asistentes comenzaron a proferir gritos de “traidora” hacia la edil María Reigosa y a lanzarle monedas, lo que llevó al alcalde a solicitar el desalojo de la sala.
Uno de los momentos de mayor tensión se produjo durante el cruce de intervenciones entre el regidor socialista y el viceportavoz del PP en Lugo, Antonio Ameijide, a quien el alcalde llamó al orden para que se ciñera al debate. Ameijide acusó al gobierno local de haber llevado público a la sesión con la intención de “crispar” el ambiente.
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