La pandemia agrava la crisis demográfica de la Comunidad

Galicia

Los "shocks económicos" y el retraso de la emancipación, nuevas amenazas para la natalidad

agencias
Publicado: 22 feb 2021 - 00:40 Actualizado: 23 feb 2021 - 01:35
Un grupo de niños y sus familiares, en un parque infantil de Vigo.
Un grupo de niños y sus familiares, en un parque infantil de Vigo.

Un informe del Observatorio Galego de Dinamización Demográfica de enero de este año, remitido al Parlamento por la Consellería de Política Social en el marco de la comisión impulsada para la reactivación económica y social de Galicia, ratifica que la pandemia introduce nuevas amenazas para la crisis demográfica que habrá que afrontar con medidas como el refuerzo de la acción pública garantizando la participación "activa" de la administración local. El documento incorpora un análisis "Dafo" -de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades- derivado de la irrupción del covid-19 y sus efectos en la Comunidad. Entre las debilidades, por ejemplo, sitúa las limitaciones derivadas de "la falta de una comprensión en profundidad del cambio demográfico".

Pero también ratifica que la pandemia "está agravando el ya acusado retraso en la emancipación residencial y en la autonomía personal" en los más jóvenes, apunta a la "deficiente atención" al papel de los mayores en la sociedad y alerta del "incremento de la preexistente inestabilidad y precariedad laboral" de una parte "importante" de la población, las dificultades de conciliación o las dificultades de movilidad y el freno a la inmigración.

De hecho, en el apartado de amenazas, aunque alude a la "carencia de datos", de momento, que permitan determinar el impacto exacto del covid-19, sí apunta que se espera en el "corto plazo" un descenso de la natalidad (ya muy bajo) debido la respuesta de la misma "a los shocks económicos y al desempleo", así como al "mayor retraso en la emancipación de la juventud". A todo ello se suma el clima de incerteza económica, pero también "de toda índole", generado por la pandemia, acompañado de un incremento de la vulnerabilidad y de la percepción de inseguridad.

Pero además se constata que la actual pandemia pone en evidencia "las vulnerabilidades de una población en proceso de envejecimiento aunque se desconoce si si se va a alterar la tendencia general positiva de la esperanza de vida". Y para afrontar esta amenaza, el Observatorio plantea varias cuestiones como trasladar a la sociedad que todas las personas son "vulnerables" y que es "fundamental" la responsabilidad individual dentro de lo colectivo, en la búsqueda "del bien común". Y también dar otros pasos, como visibilizar el cambio en el perfil sociológico de la vejez o atender a los efectos derivados de la "feminización" de la vejez.

Igualdad y conciliación

Pero entre las amenazas, el Observatorio sitúa también la consideración de la conciliación como un tema que afecta "solo a las mujeres", por lo que apuesta por potenciar la educación en igualdad o valorar la importancia del cuidado en la reproducción social, así como "eliminar las trabas de promoción laboral" a las que se enfrentan las mujeres en edad reproductiva.

También alerta de que "más que nunca" es preciso situar en el centro del debate político y ciudadano la preocupación por la calidad de vida; y alude a "desajustes anteriores entre todas las partes interesadas en el diseño de políticas demográficas y en la coordinación multinivel de las administraciones públicas". En este punto menciona la existencia de "normativa que excluye o dificulta la participación del ámbito local en el desarrollo de distintas competencias".

Para afrontar estas amenazas, el Observatorio plantea "reforzar y mejorar la coordinación" en los diferentes ámbitos de la acción pública, incentivando la coordinación y que "todas las partes interesadas" aprticipen en el diseño de políticas demográficas. De hecho, insta a revisar la normativa vigente para "garantizar la participación activa" de la administración local en el abordaje del reto demográfico.

Y también, en el ámbito de las políticas públicas, ve clave para el futuro modelo de bienestar la integración o al menos "una estricta coordinación" de la sanidad y de los servicios sociales. Un modelo en el que "debería asumirse que la sanidad en un país es una inversión, no un gasto".

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