La ley de educación digital de Galicia inicia su tramitación entre críticas de la oposición
El conselleiro Román Rodríguez defiende un texto que regula por primera vez el uso de la tecnología y la IA en las aulas
La nueva Ley de Educación Digital de Galicia ha iniciado su tramitación parlamentaria en un contexto de críticas de la oposición al proceso de elaboración de la norma. El conselleiro de Educación, Ciencia, Universidades e FP, Román Rodríguez, presentó este martes el texto en el Parlamento gallego y defendió la necesidad de establecer un marco legal específico para el uso de la tecnología y la inteligencia artificial en el sistema educativo.
El conselleiro sostuvo que el debate ya no debe centrarse en si la tecnología tiene que estar presente en las aulas, sino en cómo debe utilizarse. A su juicio, la nueva norma permitirá establecer derechos, garantías y reglas claras ante una realidad que, hasta ahora, no contaba con un marco jurídico propio.
Rodríguez defendió que la ley pretende convertir la transformación digital en una oportunidad para mejorar la calidad educativa y favorecer la igualdad de oportunidades. Según explicó, el proceso de elaboración contó con cerca de 900 aportaciones y con la participación del Consello Escolar de Galicia y de representantes de los distintos sectores de la comunidad educativa.
El texto se estructura en torno a seis grandes ámbitos: uso educativo de la tecnología, seguridad y protección digital, derechos y deberes de la comunidad educativa, papel del profesorado y organización de los centros, participación de las familias e inteligencia artificial.
Un uso de la tecnología adaptado a cada etapa
Una de las principales novedades de la norma es que establece que el empleo de dispositivos deberá adaptarse a la edad y madurez del alumnado, tomando como referencia las evidencias científicas.
En Educación Infantil y en los dos primeros ciclos de Primaria, los dispositivos solo podrán utilizarse de forma colectiva. El uso individual comenzará en 5º de Primaria y aumentará progresivamente conforme avance el desarrollo psicosocial de los estudiantes.
En Educación Secundaria Obligatoria y en el resto de etapas, la tecnología deberá contribuir a desarrollar las competencias digitales y a fomentar el pensamiento crítico, especialmente ante fenómenos como la desinformación.
El modelo estará sujeto a la supervisión del profesorado y contará con la participación de las familias a través del Plan Digital de cada centro.
La igualdad de oportunidades y la inclusión se incorporan además como principios transversales, con especial atención al alumnado que precise recursos y herramientas específicas.
La inteligencia artificial tendrá límites
La nueva ley dedica también un apartado específico a la inteligencia artificial, con la intención de establecer qué usos estarán permitidos y bajo qué garantías.
El texto fija como principio que la IA no podrá sustituir al profesorado ni tomar decisiones que afecten al alumnado. Sí podrá utilizarse como herramienta auxiliar, por ejemplo, para adaptar materiales.
La Xunta prevé además aplicar sus posibilidades en la gestión educativa mediante EdugalIA. Entre las herramientas planteadas figura un expediente académico electrónico único, con el objetivo de transformar los datos del sistema educativo en información útil para mejorar la toma de decisiones y actuar de forma más eficiente frente al abandono educativo.
Más seguridad y protección de la privacidad
La ley contempla la creación de una identidad digital corporativa para reforzar la seguridad de las comunicaciones dentro del entorno educativo.
También se reforzarán los canales de comunicación entre los centros y las familias mediante aplicaciones seguras como Abalar. Las herramientas digitales utilizadas en las aulas deberán contar con autorización de la Consellería para garantizar su seguridad.
En materia de derechos, el texto reconoce por primera vez el derecho del alumnado a la desconexión digital fuera del horario lectivo.
También establece límites para la grabación de clases y tutorías. Como norma general, no podrán grabarse ni reproducirse sin autorización expresa. La norma contempla igualmente la protección de los exámenes y actividades del alumnado frente a su difusión sin permiso.
El móvil solo tendrá uso pedagógico desde 3º de ESO
La propuesta mantiene la prohibición de los teléfonos móviles en los centros educativos y permite su utilización con fines pedagógicos a partir de 3º de ESO.
Los centros dispondrán de un protocolo específico para la retirada temporal y custodia de los dispositivos cuando sea necesario.
El texto refuerza también las medidas de apoyo al profesorado. La Oficina de Apoyo al Profesorado ofrecerá asesoramiento y apoyo jurídico ante situaciones de acoso o violencia en el ámbito digital.
La formación digital podrá valorarse como mérito en los procesos de ingreso en la función pública docente y en la provisión de determinados puestos.
Las familias tendrán igualmente un papel en el uso responsable de la tecnología. Además del Contrato de Vida Digital, ya en marcha, la ley permitirá desarrollar programas específicos de formación para madres y padres sobre Internet, redes sociales y prevención del ciberacoso.
La Xunta sostiene que la norma permitirá establecer reglas ante una transformación tecnológica que ya afecta al sistema educativo, mientras su tramitación parlamentaria arranca marcada por las críticas de la oposición al proceso seguido para su elaboración.
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