El invierno más lluvioso en 25 años fue además “cálido”

Durante el frente de borrascas de diciembre a enero las temperaturas fueron las habituales

Vista del Macizo Central con nieve en febrero desde la llanura de A Limia, completamente inundada en la zona de la Lagoa.
Vista del Macizo Central con nieve en febrero desde la llanura de A Limia, completamente inundada en la zona de la Lagoa. | Xesús Fariñas

El invierno meteorológico en Galicia, que abarcó los meses de diciembre, enero y febrero, fue el más lluvioso de los últimos 25 años y uno de los cuatro con más precipitaciones desde que existen registros, iniciados en 1961, según los datos recogidos por Meteogalicia.

La media de precipitaciones alcanzó los 800 litros por metro cuadrado, lo que supone un incremento del 81% respecto a los valores habituales para este periodo. El mayor contraste se registró en febrero, calificado como un mes “extremadamente húmedo”, con 304 litros por metro cuadrado y un aumento del 160% sobre el valor climático normal. “Tenemos que remontarnos al 1979 para encontrar unos datos iguales en febrero”, explicó la conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, durante la presentación del informe, en la que definió este invierno como “atípico” y “cálido”.

En términos térmicos, la estación presentó una desviación positiva de 0,6 grados respecto a la media, pese a la percepción de que pudo haber sido más fría. La meteoróloga de Meteogalicia Ana Lage señaló que este comportamiento se debe principalmente al aumento de las temperaturas mínimas. En febrero, considerado un mes muy cálido, las máximas se situaron “en la media o incluso por debajo”, mientras que en diciembre y enero se registraron valores normales.

Avisos constantes

Durante los 90 días del invierno meteorológico solo se contabilizaron 17 jornadas sin avisos meteorológicos: ocho en diciembre, cuatro en enero y cinco en febrero. Entre los episodios más destacados figura el del 26 de enero, cuando la borrasca Chandra, nombrada por la Met Office británica, motivó el único aviso rojo por lluvias del periodo.

En total, alrededor de una decena de borrascas afectaron a Galicia entre el 7 de diciembre, con la llegada de Francis, y el 18 de febrero, cuando impactó Pedro. La comunidad quedó al margen de los efectos de Emilia y Harry, que sí afectaron a otros puntos de la Península Ibérica.

Las jornadas sin precipitaciones fueron escasas. En diciembre se registró una pausa entre Nochebuena y Nochevieja; en enero, el único día sin lluvia fue el domingo 4; y en febrero se sucedieron varias jornadas secas entre los días 20 y 28, un patrón que, según Lage, es “muy típico de la primavera meteorológica”, iniciada el 1 de marzo.

En su informe del primer mes del año, Meteogalicia advierte que enero se caracterizó por “la continua llegada de borrascas desde el Atlántico, conducidas por una corriente focal muy zonal y muy baja en latitud; esto hizo que las cantidades de precipitación acumuladas estén muy por encima de las que serían normales en este mes”.

“Por el contrario, las temperaturas no presentan anomalías muy significativas, ya que el comportamiento de las borrascas fue el clásico, con jornadas de suroeste y ambiente fresco, seguidas por otras más frías después del paso de las frentes”, continúa el Boletín de Meteogalicia.

En enero, el valor medio de la temperatura mínima fue el 3,8º; los valores más bajos se movieron entre -1,9 y 0,3, concentrándose en las áreas de montaña de Ourense, mientras que los valores más altos, comprendidos entre los 7,3 y los 8,6º, se dieron en el litoral, entre Cabo Prior y Cabo Silleiro.

La conselleira aprovechó la presentación de los datos para señalar que estos deben servir para la reflexión institucional y avanzó que Galicia participará, a través de la Consellería y de la Universidade de Vigo, en un proyecto europeo centrado en el estudio de “soluciones naturales” para la mitigación del cambio climático.

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