"Mi intención es que se haga justicia", dice la jueza del Alvia

Las víctimas se quejan en el juicio de que una parte de los responsables quedarán impunes

Agencias
Publicado: 31 mar 2023 - 00:00 Actualizado: 31 mar 2023 - 13:00
Abogados y peritos, durante una de las sesiones del juicio por el Alvia este mes.
Abogados y peritos, durante una de las sesiones del juicio por el Alvia este mes.

Familiares de los 80 fallecidos y los 140 heridos que han sido llamados a testificar en el juicio del tren Alvia siguen mostrando ante la jueza su dolor por la pérdida de sus seres queridos y detallando la secuelas físicas y piscológicas que aún padecen tras diez años desde el descarrilamiento del tren a las afueras de Santiago de Compostela.

Ayer, en una nueva jornada de la parte civil del proceso judicial, en la que se dirimen las indemnizaciones y sin apenas foco mediático, continuó el goteo de testigos que claman contra “un accidente que se pudo haber evitado” y que les “envenena” cada día más; así como contra la lentitud de la justicia.

Tanto fue así, que nuevamente la jueza que dirige el proceso tuvo que defender procedimiento y las garantías que asisten a todos los afectados.

Sucedió durante la declaración del padre de una de las víctimas mortales, que había expresado su disconformidad con una frase escuchada en el juicio días atrás, en la que alguien había dicho -según relató- que el proceso concluiría con una sentencia aunque sería muy difícil que fuese satisfactoria para las víctimas.

Y continuó su intervención: “Habrá una sentencia, porque justicia después de diez años de palos... Y perdónenme”, se disculpó visiblemente afectado.

Ante estas declaraciones, la jueza interrumpió su testimonio y le espetó: “la frase la he dicho yo porque soy la juez y el juicio se resuelve con una sentencia. Mi intención es que sí que haya justicia y mi deseo también”. La magistrada señaló que en la parte civil del proceso sería idóneo reponer las cosas a su estado anterior “pero eso es imposible”, por lo que únicamente queda tratar de reparar el daño en términos económicos “y sé que no les va a satisfacer”.

A partir de este momento se entabló un diálogo entre la jueza y el testigo que fue aumentando en intensidad. “A mí lo que me daría mucha satisfacción, porque a mi hijo no me lo va a devolver nadie, es que hubiese una sentencia ejemplar”, dijo el hombre.

“Le entiendo perfectamente. Yo también quisiera no estar aquí, pero no estoy para que me reprochen nada”, terció la jueza.

El testigo reivindicó la labor “de lucha” de la plataforma de víctimas durante todos estos años, e insistió: “yo no puedo estar de acuerdo con usted en todo”, le dijo a la magistrada, porque el proceso de instrucción tuvo que reabrirse gracias, fundamentalmente, al trabajo de esta asociación.

La jueza evitó polemizar más con el testigo: “Llevo el juicio y dictaré la sentencia de la mejor manera que sé”.

Otro familiar tachó de “indignante” que diez años después del accidente “no haya dimitido nadie ni haya pedido perdón”.

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