La despoblación juvenil también hace peligrar el negocio de las autoescuelas
Ourense, con 54 centros, se está quedando sin profesionales y en demanda de alumnos se sitúa entre las últimas de España
Las autoescuelas de Ourense sufren las consecuencias de la España vaciada. La despoblación y, sobre todo, la ausencia de gente joven en la provincia suponen un problema a la hora de mantener a flote este tipo de negocios. En el sector asumen que no hay relevo para ceder los centros y la clientela va a menos. Por lo tanto, las perspectivas no son nada halagüeñas. En la ciudad, que concentra la mayoría de estas dotaciones, cerraron dos el año pasado. Otros propietarios están en situación de traspaso y las que mejor lo llevan tienen un objetivo de usuarios más definido, basado en universitarios.
Aunque en numerosas provincias del país, cuando llega el verano se vuelve imposible acudir al examen práctico por exceso de solicitudes, Ourense no tiene ese problema: no existen las listas de espera. Mientras, en Canarias, Madrid, La Rioja o provincias pequeñas como Palencia es imposible realizar el práctico en plazos de hasta cinco meses. Además, el problema se incrementa por la escasez de funcionarios en las jefaturas de Tráfico. Las plantillas de examinadores y operadores de datos adscritos a las mismas no son suficientes. El presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Ourense, Luis Novoa, señala que “en verano es cuando tenemos más matriculaciones de permisos de coche porque es cuando los chicos que acaban el instituto aprovechan, pero no llega a haber colapso”.
La frecuencia es de una semana, desde que se solicita hasta que el alumno acude a la prueba. “Somos de las pocas provincias sin cola, pero porque tampoco hay alumnos”, lamenta Novoa. Con el cambio de exámenes de recuperación de septiembre a junio, muchos se van antes a la universidad y se sacan en el permiso en las nuevas ciudades. “Ourense no es el sitio más universitario de Galicia, por lo que tenemos menos clientes de este tipo”, añade. Además, fuera de este perfil, también afecta la falta de jóvenes trabajadores. “Se ve venir con la natalidad. Antes se tenían cuatro hijos, ahora de uno en uno”, señala el presidente. “A los compañeros que se quieren jubilar les está costando mucho. No logran traspasar los negocios y acaban cerrando”, explica el presidente de las empresas del sector en la provincia. “Aguantan y aguantan, pero no hay relevo generacional”, añade. Se espera que la supervivencia de este tipo de empresas sea cada vez más complicada: “Posiblemente lo hagan a cuentagotas, pero todo va a menos”, indica Luis Novoa. En la provincia hay censadas un total de 54 autoescuelas, de las que 25 están en la ciudad. Verín, Xinzo, Bande, Celanova, Allariz, Ribadavia y Maceda, Viana do Bolo y O Barco de Valdeorras tienen sus propios negocios. La mayoría, sin embargo, deben acudir a la ciudad a realizar las prácticas y los exámenes. Solo Valdeorras tiene sus propios recursos.
Las novatas de Ourense
Por otra parte, el último estudio de la Asociación Empresarial del Seguro (Unespa) sobre juventud y conducción, señala que las ourensanas son las mejores novatas al volante en Galicia. El informe se basa en los datos sobre el número de accidentes leves y graves, y concluye que las conductoras noveles de la provincia son las más capacitadas entre los nuevos conductores gallegos. La valoración que da es de un 8,7 sobre el máximo de 10 de puntuación, solo empatadas con los hombres de Lugo y por encima del resto de conductores gallegos.
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