Dos décadas del relevo “como Dios manda” en el PP gallego
Rueda rememora “un cambio de ciclo superado con nota” tras la despedida de Fraga en 2006
Dos décadas atrás, Alfonso Rueda, ahora presidente gallego, era secretario municipal de Cambados tras haber pasado por la Xunta como cargo intermedio de la mano de Jesús Palmou, entonces número dos de un PP gallego que estaba a punto de culminar la sucesión de un líder considerado “insustituible”, Manuel Fraga. Entregó las riendas del partido a Alberto Núñez Feijóo el 15 de enero de 2006.
Palmou, como él mismo recordó ayer, había recibido el “encargo” directo de Fraga -quien falleció seis años después, también un 15 de enero- de velar porque se llevase a cabo un relevo “como Dios manda” en un momento difícil para la formación, que acababa de perder el Gobierno gallego. Según rememoró, le contestó que solo veía una vía: puertas abiertas a “democracia” interna.
Dio por cumplido el cometido que se le hizo y exhibe los resultados electorales que avalaron el peso del PPdeG desde que se recuperó la Xunta en 2009. Las cifras a las que alude Palmou las resumen cinco mayorías absolutas autonómicas consecutivas (cuatro de ellas de Feijóo y la última de Rueda). Aunque hay una asignatura pendiente: el poder local urbano (el PP solo gobierna una de las siete urbes gallegas, Ferrol).
Mejorar en municipios
La dirección actual del PPdeG confía en mejorar esa situación en los próximos comicios municipales y tiene la maquinaria interna a todo gas, pero se considera “innegable” el logro de haber consolidado Galicia como un “bastión” popular cuando la mayoría absoluta es ya rara avis. Recuperar la Xunta y superar “lo que vino después” no ha sido “fácil” y lo confiesa el propio Rueda.
“Feijóo fue capaz de mantener la esperanza y la unidad en un partido que en ese momento se encontraba muy desorientado, desparecía la figura de Fraga y lo más fácil era desmembrarse y empezar a tener problemas. Pero pasó todo lo contrario. No fue nada fácil, era la primera vez que estábamos en la oposición en mucho tiempo, y pasamos esa travesía en el desierto con nota”, resumió.
Al tiempo, reivindicó que en estas dos décadas -en las que hubo otros momentos que tensionaron las costuras de la formación, como la marcha de Feijóo al PP estatal- el PPdeG consiguió mantener “vigente” el lema de ser “el partido que más se parece a Galicia”, aunque supo “evolucionar” con la sociedad.
Mientras la dirección actual trasladó su “orgullo” por el legado de Fraga y recalcó que, frente “a la insistencia de la izquierda en reescribir a su antojo la Historia de España”, el PP “defenderá siempre a su fundador y uno de los padres de la Constitución española, voces clave del fraguismo sostienen que “don Maunuel estaría orgulloso”.
En ello coincidieron tanto Palmou, como los exconselleiros Enrique López Veiga y José Manuel Barreiro. Ambos, junto con el fallecido Xosé Cuíña y Feijóo, fueron los cuatro contendientes de una carrera electoral interna a cuya meta, el 15 de enero de 2006, solo llegó Feijóo, tras integrarse el dirigente lucense en su candidatura ya a las puertas del cónclave.
Barreiro recordó los nervios ante la necesidad “de sustituir a un insustituible”, pero no tiene la impresión de haber vivido un proceso “duro”. Tanto él como López Veiga, trasladaron una visión similar: quedan “retos”, pero el PPdeG ha sabido “preservar los principios que le importaban a don Manuel, como el galleguismo”. Incluso pese a cambiar algunos postulados: en la sucesión de Fraga el PPdeG defendía un Estatuto “en pie de igualdad” competencial con Cataluña, por ejemplo, pero reformarlo dejó de ser prioridad hace años.
Más allá, López Veiga entendió que en 2006 “ganó el que tenía que ganar”, en referencia a Feijóo. Tanto él como Barreiro comparten también la visión de que ha sido un jefe de filas “generoso” que supo lograr la “unidad” en el partido.
Feijóo asumió el mando con un mensaje galleguista y renovador
Cualquier ejercicio de retrospectiva conduce a Feijóo, quien protagonizó las dos grandes sucesiones en el PPdeG en las dos últimas décadas, la primera al convertirse en relevo del presidente fundador del PP en el territorio gallego y la segunda cuando él se fue a Madrid.
¿Qué hacía 20 años atrás el Feijóo que ahora pelea por llegar a La Moncloa? Ultimaba la nueva dirección de un PPdeG en el que buscaba preservar “el galleguismo” que reivindicó Fraga, “coser” el partido y “unificarlo” frente a la división de las “baronías” provinciales, y recuperar la Xunta, meta que logró en 2009, al primer intento.
El 21 de diciembre de 2005 él y Barreiro habían anunciado la integración del lucense en su candidatura, en una carrera electoral interna de la que ya se habían bajado López Veiga y Cuíña, fallecido dos años después. Feijóo asumiría el mando con un mensaje galleguista y renovador y con una promesa a Fraga: no ser “Judas”.
Recibió el respaldo del 96% de los compromisarios y a él le gusta decir que fue elegido “en primarias”, dado que hubo una “batalla” real sede a sede por los apoyos. La ahora secretaria general del PPdeG, Paula Prado, está de acuerdo con una interpretación que ha sido no pocas veces objeto de burla para sus rivales políticos.
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