El coronavirus "hiberna" las relaciones de buenos vecinos

LA PANDEMIA EN PORTUGAL

Los municipios del Alto Minho portugués cancelaron todas sus fiestas hasta junio

marisol oliva. vigo
Publicado: 12 abr 2020 - 03:24 Actualizado: 13 abr 2020 - 02:49
El centro de Vila Nova de Cerveira se quedó desierto sin las habituales terrazas que animan la zona.
El centro de Vila Nova de Cerveira se quedó desierto sin las habituales terrazas que animan la zona.

Portugal está prácticamente parado y sus habitantes confinados en las casas. Las pocas empresas y negocios que mantienen su actividad lo hace en servicios mínimos. Desde que el pasado 14 de marzo se cerró la frontera, quedando apenas la de la A-55, en Tui, en toda la provincia de Pontevedra, la posibilidad de pasar al país vecino es casi imposible. Los únicos que pueden cruzar el puente internacional son los trabajadores transfronterizos debidamente acreditados y el transporte de mercancías. El resto deberán dar la vuelta cuando sean parados por alguno de los controles que tanto la Guardia Civil, como la Policía Nacional, el Ejército y la GNR han montado en la única vía de comunicación abierta en estos momentos. Para complicar aún más la comunicación, las llamadas telefónicas o vía internet son intermitentes, cortándose con frecuencia y complicando las relaciones entre las dos orillas del Miño, cuyos habitantes ya estaban acostumbrados a formar una única comunidad de convivencia que vive una particular hibernación por culpa de la pandemia.

Uno de los primeros ayuntamientos en aplicar las estrictas medidas de cuarentena aplicadas en el país vecino fue Vila Nova de Cerveira. Desde su Ayuntamiento explicaban que “nos adelantamos viendo la gravedad de la situación. En un primer momento nos llamaron alarmista, pero ahora se ha visto que era necesario”. Así, en este municipio fronterizo del Alto Minho vocacionado para el turismo y el comercio, las tiendas bajaron las persianas hace semanas y sus locales de restauración sólo sirven por encargo a aquellas personas que no pueden cocinar o comer en sus casas.

La feria que todos los sábados anima las inmediaciones de la fortaleza hace tres semanas que no se celebra, al igual que sucede en los diez ayuntamientos de la región minhota. Además, se han cancelado hasta junio todas las fiestas populares y romerías de una de las zonas con más fiestas por metro cuadrado del país vecino. Eso sí, en Caminha han encontrado una solución para recordar que el próximo domingo es una de las fechas señaladas de la Semana Santa y las campanas de las 22 parroquias del municipio tocarán a la vez.

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