Las “terrazas covid”, en pie a pesar de las quejas vecinales

Hosteleros y ciudadanos acogieron de forma positiva la medida que ahora causa polémica

AGENCIAS
Publicado: 30 ene 2022 - 00:42 Actualizado: 30 ene 2022 - 00:42
Cuatro personas en una de las llamadas “terrazas covid”, en un restaurante de Madrid.
Cuatro personas en una de las llamadas “terrazas covid”, en un restaurante de Madrid.

Las llamadas “terrazas covid”, nuevas o ampliadas, avaladas por muchos ayuntamientos para salvar a bares y restaurantes del cierre al que les abocaban las restricciones anticovid, se mantienen todavía, aunque con condiciones, en ciudades de más de media España, entre ellas Madrid y Barcelona, pese a las quejas vecinales. Unas quejas, por el ruido y otras molestias, como la falta de espacio para aparcar que implica la invasión de algunas calles por mesas, sillas y estufas de gas, que llevó a manifestaciones y a protestas más originales, como el movimiento vecinal “Todo al rojo” de Logroño, que colgó de las ventanas ristras de pimientos de este color para mostrar su malestar.

En Galicia, en ciudades como Ferrol o A Coruña, se eximió el pago de la tasa de terrazas y se permitió ampliar el espacio en la calle para ayudar a los establecimientos. El sistema tuvo una gran acogida tanto por parte de los hosteleros como de los ciudadanos y se decidió mantener terrazas en plazas de aparcamiento por el impacto positivo en la humanización del espacio público y dinamización de la economía.

En la misma línea, el Ayuntamiento de Madrid aprobó esta semana una ordenanza de terrazas propuesta por el Gobierno de PP y Cs, que permitirá a las que estén en bandas de estacionamiento mantenerse este año y el próximo, aunque sólo hasta la medianoche y no en las denominadas “zonas saturadas”, que incluyen las cercanías de residencias o centros sanitarios.

En Barcelona se concedieron más de 3.600 licencias “extraordinarias” para instalar nuevas terrazas y ampliar las existentes por la pandemia, lo que prácticamente supuso doblar las existentes en 2019, y en 2021 se aprobó una modificación de la ordenanza para que las licencias puedan “consolidarse”, aunque deberán hacerlo en una terraza en plataforma y el consistorio podrá impedirlo en zonas que considere saturadas.

PLATAFORMAS DE VELADORES

En Sevilla, el Ayuntamiento decidió esta misma semana mantener las plataformas de veladores instaladas en plazas de aparcamiento, una medida que los hosteleros piden que continúe mientras persista la pandemia. En Cádiz, la llegada de la pandemia hizo que el gobierno local, de Adelante Cádiz, que siempre había sido muy beligerante con la recuperación del espacio público para el peatón y la bicicleta, relajara la aplicación de su ordenanza y muchos bares y restaurantes pudieron ampliar sus mesas y sillas al aire libre.

El Ayuntamiento de Zaragoza, que permitió la instalación de veladores en la calzada -hoy existen 497 plataformas en las zonas más céntricas- a cambio de adelantar media hora el cierre e instalar sonómetro, cobrará ahora a bares y restaurantes una tasa de veladores más alta para compensar la merma en la recaudación de la zona azul de los aparcamientos que ocupan.

Igualmente desde la primera desescalada de la pandemia, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria autorizó las “terrazas exprés”, hasta un total de 1.108, llamadas así porque se autorizaban por un procedimiento muy abreviado, y, aunque ha intentado volver a la normalidad de la ordenanza previa, la presión del sector empresarial le ha llevado a mantenerlas todas e incluso ahora ha abierto un procedimiento de legalización.

También el Ayuntamiento de Palma permitió a los establecimientos de hostelería instalar terrazas en plazas de aparcamiento, hasta las 23 horas, cuando empezó la primera desescalada, aunque en su caso excluyó las “zonas de especial protección acústica” como La Lonja y lo mantuvo hasta el 30 de septiembre de 2021. Otros municipios, como Manacor o Llucmajor, también han puesto fin ya a estas medidas de apoyo al sector.

Asimismo, en Bilbao se mantendrán las terrazas ampliadas, unas 850, mientras dure la situación sanitaria, y se quitarán en cuanto acabe la pandemia, pese a que, las Asociaciones Vecinales pidieron en octubre que se retirara su concesión para poder “recuperar las aceras, entrar en los portales y disminuir el ruido”.

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