Sánchez dimite tras ser derrotado y deja al PSOE dividido
cisma EN EL PSOE
El PSOE queda en manos de una gestora presidida por Javier Fernández hasta la celebración del congreso extraordinario
nnn Tras una larga y tensa jornada en el Congreso Federal del PSOE, la votación con la que Pedro Sánchez y sus leales intentaron ayer sacar adelante un congreso extraordinario exprés llegó a su fin: 132 votos en contra frente a 107 a favor. Los asistentes votaron a mano alzada después de que a media tarde se frustrara una votación secreta, en urna, por las quejas de los críticos. Al conocerse el resultado, Sánchez anunció su dimisión, ya que había condicionado su continuidad al éxito de la votación.
El ya exsecretario general compareció ante los medios haciendo un llamamiento a la militancia del PSOE, a los "socialistas de corazón, con o sin carné", para que "más que nunca" estén orgullosos de militar en el partido. Con semblante serio, Sánchez comenzó su intervención con un agradecimiento a los medios de comunicación -"sois unos extraordinarios profesionales y en esta última comparecencia, como secretario general, sí que me gustaría despedirme de vosotros con un gracias"-, antes de insistir en que no podía seguir adelante y "administrar" una decisión que no comparte porque sus padres le enseñaron que "lo más importante es sostener la palabra" y defender sus convicciones.
Sánchez subrayó que la razón por la que hizo la propuesta de primarias y de congreso exprés ante el Comité Federal y tras la crisis que estalló en el partido esta semana era "bien clara". Se trataba, dijo, de dirimir dos cuestiones: en primer lugar el liderazgo del partido, que se había "puesto en cuestión" por algunos dirigentes "señalados", y en segundo lugar por las discrepancias y voces de dirigentes "destacados" en los últimos días sobre la investidura: "lo que yo he defendido como secretario general fue, precisamente, celebrar el Congreso, votar no a Mariano Rajoy y sostener ese no a Rajoy en el proceso de investidura e intentar formar un gobierno alternativo". Su pretensión, añadió, era la de dar la voz a los militantes para que "todos" en el PSOE decidieran la posición a asumir. Prometió su "apoyo leal" a la nueva gestora, el mismo apoyo leal que "siempre" pidió y que dijo haber tenido "en muchas ocasiones" en los últimos dos años.
nueva gestora
Sánchez salió de la abarrotada sala de prensa del PSOE sin aceptar preguntas de los periodistas y se encontró la calle de Ferraz abarrotada. En el exterior, gritos de "traidores", "no tenéis ética" o "fuera, fuera", dirigidos al grupo de los cercanos a Susana Díaz.
Después, el partido quedaba en manos de una gestora presidida por el asturiano Javier Fernández. El cometido de la junta a corto plazo será decidir si el PSOE se abstiene ante Rajoy, como Sánchez les reprochó que harían cuando se desató la rebelión. La otra tarea será conducir al partido a un congreso extraordinario para elegir a la nueva dirección y ratificar al secretario general elegido en primarias.n
Contenido patrocinado
También te puede interesar