El Poder Judicial desbloquea el Constitucional con dos miembros conservadores

El sector progresista afirma de manera tajante que no hubo consenso sino que fue una cesión

Agencias
Publicado: 28 dic 2022 - 01:05 Actualizado: 28 dic 2022 - 01:08
El CGPJ eligió por unanimidad a César Tolosa y María Luisa Segoviano magistrados del Tribunal Constitucional.
El CGPJ eligió por unanimidad a César Tolosa y María Luisa Segoviano magistrados del Tribunal Constitucional.

El Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) dio ayer un paso importante para que España recupere la normalidad institucional al proponer tras varios meses de retraso a sus dos magistrados para el Tribunal Constitucional (TC), pero, sorteado ese bloqueo, queda el más grave: el que afecta desde hace más de 4 años al propio CGPJ.

Los vocales del CGPJ designaron a sus candidatos con seis meses de retraso -tres meses y medio incumpliendo la ley que les daba como fecha tope el 13 de septiembre- y tras una crisis en la que el TC frenó por primera vez una ley durante su tramitación parlamentaria.

Tras meses de negociaciones enconadas entre los bloques progresista y conservador, finalmente el órgano de gobierno de los jueces logró designar por unanimidad a César Tolosa y María Luisa Segoviano nuevos magistrados del TC, gracias a que los vocales progresistas sumaron sus votos a los de sus compañeros para desatascar la renovación.

“No es un consenso, es una cesión”, dicen de manera tajante desde el sector progresista, quienes defienden que cedieron sus votos en aras a que la renovación del TC sea posible después de meses de un bloqueo del que responsabilizan a sus compañeros conservadores, y seguros de que éstos iban a seguir sin aceptar a su candidato, el magistrado José Manuel Bandrés.

Es más, justo antes de la votación, los progresistas manifestaron expresamente que renunciaban a Bandrés por “sentido institucional”, pese a que subrayan que nunca hubo vetos entre ambos sectores del CGPJ, que siempre eligió cada uno a un candidato de cada sensibilidad y se votó por consenso.

Esta vez los conservadores dejaron claro que no iban a apoyar a Bandrés por ver en él un perfil próximo al Gobierno y optaron por presentar a su candidato, César Tolosa, y a otro de sensibilidad progresista. A la segunda, con María Luisa Segoviano, pionera por ser la primera magistrada en presidir una Sala del Tribunal Supremo, fue la vencida tras el gesto de los progresistas. Un gesto que pilló por sorpresa a muchos, según reconocen vocales conservadores, que subrayan la trayectoria y capacidad de los candidatos.

El acuerdo del CGPJ llega después del que el Constitucional decidiera interrumpir de forma cautelarísima y con una amplia división (6 votos a 5) la ley con la que el PSOE y Unidas Podemos pretendían saltarse el bloqueo.

Lo hicieron mediante dos enmiendas a la reforma del Código Penal que el PP recurrió por ver vulnerados los derechos de sus diputados (por reformar leyes orgánicas como la del Poder Judicial y la del TC en otra que no tiene nada que ver) y el TC aceptó paralizarlo.

Tanto el Gobierno como el PP subrayaron que lo ocurrido ayer es una buena noticia, pero el PSOE cree que, aún así, es necesario emprender de nuevo la reforma frustrada para proteger a las instituciones del “deterioro” que les provocan los bloqueos a los que las somete el PP cuando no gobierna.

Los vocales que desbloquaron la renovación del TC llevan 4 años y 23 días en funciones. Su mandato de cinco años caducó el 4 de diciembre de 2018 y, tras varios intentos de acuerdo, alguno de ellos prácticamente cerrado, ahora nadie apuesta por que se renueve antes de las próximas elecciones generales.

Queda lejos el primer acuerdo con Manuel Marchena como presidente del Supremo y del CGPJ que se rompió por la filtración del ya famoso whatsapp del portavoz del PP del Senado, Ignacio Cosidó, en el que hablaba de seguir controlando la Sala de lo Penal del Supremo “por detrás”.

Desde entonces fueron varias las aproximaciones, todas rotas por el PP en el último momento con diferentes argumentos, el último la iniciativa legal del PSOE y Unidas Podemos para reformar el delito de sedición.

Los partidos del Gobierno se atrevieron incluso a plantear una reforma para suprimir la mayoría de tres quintos necesaria para esa renovación y con ello sortear el bloqueo del PP. Entonces, Bruselas dio un toque de atención que hizo que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ordenara retirar la iniciativa.

Ahora, la Comisión Europea insiste en la urgencia de renovar el CGPJ y, una vez completado ese proceso, cambiar el modelo de elección de los vocales.

Una de las consecuencias del bloqueo es que el CGPJ no puede designar cargos judiciales mientras esté en funciones, lo que generó ya la acumulación de un total de 71 nombramientos discrecionales pendientes en distintos tribunales del país, 18 de ellos en el Tribunal Supremo. Y la vacante de Tolosa no hará sino agravar ese problema.

El acuerdo del CGPJ tendrá una consecuencia de forma inmediata, dado que el presidente del TC, Pedro González-Trvijano, ya decidió convocar un pleno lo antes posible para verificar la idoneidad de los candidatos.

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