Juan Carlos I habló con Milans del Bosch antes del juicio del 23F: "Que la Corona no salga lesionada"
Un informe del CESID, ahora CNI, fechado en febrero de 1982 recoge informaciones sobre entrevistas confidenciales para proteger a la Corona
Uno de los documentos desclasificados sobre el 23-F revela que el CESID elevó a “conocimiento superior” la existencia de un supuesto contacto del rey Juan Carlos I con el general Jaime Milans del Bosch después del intento de golpe de Estado y antes del inicio del juicio contra los implicados.
El informe, fechado el 5 de febrero de 1982 —apenas dos semanas antes de que arrancara el proceso judicial—, alude a “entrevistas confidenciales y sigilosas de S.M. el Rey con los principales del intento del golpe de Estado”, según informaciones procedentes de “núcleos cualificados de opinión cántabra e incluso también en ambientes castrenses de la capital”.
El documento menciona igualmente al general Alfonso Armada, señalando que “alguien muy importante de la Casa Real”, sin identificar, se habría entrevistado con él para “matizar comportamientos relativos a la vista oral del proceso”.
En el caso de Milans del Bosch, el texto precisa que el militar habría exigido que el encuentro se produjera directamente con el monarca, “no admitiendo intermediarios ni eslabones inferiores”. Según el informe, en esos círculos “se ASEGURA (sic) que, en efecto, el Rey se ha entrevistado confidencialmente con Milans del Bosch”.
El objetivo atribuido a estos contactos sería que “por encima de todo se pretende que la Corona no salga lesionada del proceso” y que cualquier intento en ese sentido no partiera de los principales procesados, descritos como de “reconocida vocación monárquica”.
Un aviso por la gravedad del rumor
El CESID subraya que decidió elevar estas informaciones porque las fuentes “no son ‘caballerejos’” y algunas estarían integradas en el sector militar, asegurando como ciertos los hechos relatados.
El documento advierte de que, si no fueran ciertos, “el rumor es grave”, pero que, de serlo, también serían graves “las ligerezas filtradas”. En cualquier caso, recalca que no se trataba de un rumor “popular”, sino circunscrito a “parcelas de la opinión pública oíbles y cuantitativamente restringida”.
El informe forma parte de las 153 unidades documentales desclasificadas por el Gobierno sobre el intento de golpe del 23 de febrero de 1981.
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