Ceuta empieza con miedo y preocupación el nuevo curso
La ministra de Educación, Milagros Tolón, cifró en el 70% la asistencia global en este primer día
Ceuta volvió ayer a las aulas en un inicio de curso marcado por la situación excepcional que atraviesa la ciudad y por la preocupación de parte de las familias. Después de un verano condicionado por la crisis migratoria, los colegios e institutos reabrieron sus puertas con la mirada puesta en la seguridad y en la recuperación de la normalidad.
Un total de 16.070 alumnos estaban llamados a regresar este 8 de septiembre a 35 centros educativos de la ciudad. La jornada, sin embargo, estuvo marcada por una asistencia inferior a la habitual. La ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, cifró en el 70% la asistencia global durante este primer día, con un 65% en Primaria y un 83% en los institutos.
La cifra refleja las dudas de numerosas familias ante un comienzo de curso que llega en un contexto extraordinario. Algunas optaron por no llevar a sus hijos a clase por temor, mientras otras decidieron recuperar la rutina escolar pese a las incertidumbres. El sentimiento dominante entre muchos padres es la necesidad de contar con garantías suficientes para que los menores puedan desplazarse y permanecer en los centros con normalidad. “Yo no quería traer a la niña por dos motivos. Primero, por miedo. Y, en segundo lugar, para enviar un mensaje de que algo pasa que no es normal en Ceuta”, cuentan en una familia, pero insiste en que finalmente trajeron a su hija al colegio porque la menor “también necesita algo de rutina, encontrarse con sus compañeros, y que su vida sea lo más normal posible dentro de la situación”.
Otro padre admitía que “esta generación ya se perdió un curso por la pandemia y no sería justo que también se perdieran este por culpa de la invasión”, señalando que “los niños no son ajenos a lo que está pasando”. Este padre asegura que a los menores “hay que explicarles lo que pasa”, pero que, a la vez, “tengan la sensación de normalidad”.
El Colegio José Ortega y Gasset estaba protegido por la Policía Local -algo que es habitual cualquier día del año-, pero también por parte de las Fuerzas Armadas. Al margen de ello, se aumentó la presencia de vigilantes de seguridad -pasando de uno a tres- y de conserjes.
En barrios como El Príncipe, la vuelta al colegio se vivió con especial preocupación. El entorno del CEIP Reina Sofía concentró críticas relacionadas con la limpieza y la situación de los alrededores del centro, mientras algunas familias reclamaron soluciones y mayores garantías.
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