Universidad
Vigo recibe a 190 alumnos extranjeros
Comenzó siendo la sección de Filología de la Universidad de Santiago de Compostela, se convirtió en Facultad de Humanidades de la UVigo y, desde hace ya 25 años, pasó a denominarse Facultad de Filología y Traducción. Es uno de los centros en los que se formó el germen de la Universidad de Vigo y ayer tres de sus antiguos decanos (Camiño Noia, Rosa Pérez y Luis Alonso) compartieron en un acto dirigido por el actual decano –José Montero– las dificultades por las que pasó la facultad, sobre todo, en el momento en el que la institución viguesa decidió asimilar las titulaciones de Traducción. Ya que estuvo a punto de no haber sido así.
Camiño Noia, decana entre 1990 y 1992, cuando el centro todavía era Facultad de Humanidades, recuerda que “tuvimos que luchar mucho por Traducción porque el rector de A Coruña lo estaba deseando”, pero dentro de la facultad el claustro estaba muy dividido a la hora de acoger estas nuevas licenciaturas: “Tuvimos que decidir entre Traducción o Filología Hispánica y ganamos por un voto los partidarios de Traducción. Un voto de un profesor de literatura hispanoamericana”, apuntó.
El catedrático de Traducción y exdecano entre 2015 y 2020, Luis Alonso, incidió en la importancia de una facultad de Traducción en una ciudad como Vigo: “Eran unos estudios que estaban explotando en ese momento. Cuando yo hice Traducción en Granada, apenas había tres escuelas universitarias en toda España que ofrecieran esta disciplina. A día de hoy son más de 30”. Además, cuenta que “había una necesidad constante de profesionales de este campo porque en Vigo hay un montón de congresos internacionales cada año. Esta titulación llenó un vacío que estaba ahí y era crucial para Galicia”.
Rosa Pérez, decana entre 2009 y 2015, fue la encargada de implantar el sistema de titulaciones que surgió con el Plan Bolonia, un momento crucial para la facultad: “Durante cuatro años tuvimos cuatro licenciaturas y tres grados cursándose simultáneamente”, recuerda, “hubo que implantar clases por la tarde y más de un profesor entró airado en mi despacho a causa de esto”. Pese a todo, Pérez señaló que “no cambiaría nada de lo que hice durante mi etapa al frente de la facultad”.
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