La UE pide bajar tributos a la luz y prohibir cortes en casas
Bruselas coordinará el llenado de reservas de gas para evitar tensiones en el suministro y picos de precios
La Comisión Europea presentó un paquete energético con el que propone una batería de medidas para que los Estados miembro rebajen impuestos sobre la electricidad, activen bonos energéticos y tarifas sociales, y puedan introducir de forma temporal prohibiciones a los cortes de suministro para proteger a los hogares más vulnerables frente a la nueva crisis derivada del conflicto en Oriente Próximo.
La iniciativa, bautizada como “AccelerateEU”, será debatida por los líderes de la UE en el Consejo Europeo informal que se celebrará en Chipre hoy y mañana y responde al encarecimiento de los combustibles fósiles y de las importaciones de energía tras la escalada en la región, que, según datos del Ejecutivo comunitario, supuso ya un sobrecoste de unos 24.000 millones de euros para la UE en apenas 52 días. “La energía no puede utilizarse como instrumento de dominación ni de guerra”, afirmó en rueda de prensa la vicepresidenta de la Comisión para la Transición Limpia, Teresa Ribera, quien defendió que acelerar la transición energética es “importantísimo” para reforzar la seguridad económica y energética de la UE y reducir su dependencia exterior, apostando por soluciones limpias, locales y eficientes.
El paquete de Bruselas combina medidas de alivio a corto plazo con otras de más recorrido para apoyar a consumidores e industria, al tiempo que insiste en impulsar la electrificación, reforzar redes y reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados como vía para amortiguar futuras subidas de precios. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario no contempla por ahora impulsar un mecanismo europeo para gravar los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas, pese a las peticiones de varios Estados miembro como España, Italia o Alemania.
Instrumentos previstos
El componente más visible para los consumidores pasa por facilitar a los gobiernos nacionales instrumentos ya previstos en el marco europeo, como ayudas directas a la renta, vales energéticos para sustituir calderas, tarifas sociales, rebajas del IVA para bombas de calor, paneles solares y pequeñas baterías, o incentivos fiscales para el vehículo eléctrico. Bruselas subraya además que la legislación comunitaria ya permite a los Estados miembro introducir prohibiciones temporales, o incluso totales, de desconexión de la red para consumidores vulnerables con problemas de pago, así como facilitar el cambio rápido de suministrador y contrato para que los usuarios puedan acogerse a tarifas más baratas.
“Esto no puede ser algo que puedan permitirse unos pocos, tiene que ser accesible para todos y todas. Tenemos que garantizarnos de que todos puedan depender de una solución energética, porque es así. Y debería ser más justo, además. Tiene que ser una elección fácil y una elección asequible. Tenemos que proteger a los más vulnerables”, insistió Ribera.
Proteger los hogares
El Ejecutivo comunitario sostiene que este giro fiscal es coherente con la necesidad de sacar a hogares, transporte e industria de la exposición a los combustibles fósiles. Según sus datos, más del 70% de la electricidad de la UE procede ya de fuentes limpias y los países con mayor peso de renovables y nuclear en su mix suelen registrar precios eléctricos por debajo de la media comunitaria. En esa línea, el plan insiste en acelerar la instalación de bombas de calor, reforzar el aislamiento de viviendas y sustituir equipos ineficientes, para bajar el consumo energético.
En el frente más inmediato, la Comisión quiere evitar que se repita una carrera de compras de gas como la del verano de 2022 y por ello apuesta por coordinar con los países el llenado de los almacenamientos subterráneos de cara al invierno, de forma progresiva y sin provocar nuevos picos de precios.
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