Un test tipo covid determinará si un un pulpo está estresado
Investigaciones Marinas de Vigo arrojará luz sobre la producción en cautividad: “Prohibir una actividad que está en fase de investigación limita la evidencia científica”
Un grupo de investigadores del Instituto de investigaciones Marinas de Vigo, liderados por Josep Rotllant Moragas, lleva ya dos años estudiando el bienestar del pulpo y se propone definir exactamente qué estresa a este animal para que, con datos científicos en la mano, desterrar reticencias sobre la cría en cautividad. Cuentan con la colaboración del Marine Biologic Lab de Boston.
En el Congreso de EE UU ya se debate sobre la prohibición de la acuicultura del pulpo y en España hay muchas voces en esta posición. El grupo del Laboratorio de Biotecnología Acuática de Investigaciones Marinas, dependiente del CSIC, prevé definir los parámetros de bienestar de estos animales mediante biomarcadores fiables y desarrollar un test, tipo covid, para monitorizar de forma sencilla y no invasiva el estado de salud y bienestar del pulpo común, clave para el desarrollo de esta industria.
“Los resultados son prometedores”, explica Josep Rotllant. “Llevamos ya dos años para tener resultados preliminares y en dos o tres años más podremos tener resultados definitivos. Lo que pretendemos es el desarrollo de un test, como el del covid, para detectar la concentración de determinadas moléculas y saber si están estresados o no. Si determinadas condiciones les provocan bienestar o malestar”, precisa.
Para esta investigación trabajan con especies salvajes y también con otras en cautividad, observando los cambios y si la bajada de salinidad o el cambio de temperatura de agua les afectan y cómo". En unos meses presentarán en un congreso internacional las primeras conclusiones.
Asegura el investigador que “la temperatura del agua no es un determinante para los pulpos, tienen gran facilidad de adaptación. Pero sí la bajada de salinidad y la concentración de oxígeno”.
Explica también que se trata de una especie con una gran capacidad de adaptación y con una vida muy corta, entre 2 y 4 años, “después de reproducirse se mueren, tanto hembras como machos", añade.
Josep Rotllant subraya que la preocupación sobre la cría en cautividad “tiene que ser abordada con rigor y desarrollar la investigación en torno a esta especie. Porque hacer una prohibición de una actividad que está en fase de investigación limita la evidencia científica”, recuerda. Añade que “la propia prohibición ignora el potencial de la acuicultura y el cultivo para aliviar la presión sobre las poblaciones naturales. Si podemos regular esta producción, lo que vamos a hacer es reducir la explotación pesquera en el mundo”.
En cuanto al bienestar animal, señala que “es importante destacar la complejidad cognitiva de esta especie, pero no quiere decir que el cultivo sea incompatible. Hay que hacer un cultivo responsable y ético como con los cerdos o las aves”. Sobre la sostenibilidad rechaza como bulos que la alimentación sea con otros peces y subraya que “bloquear la acuicultura del pulpo frena la investigación”.
Concluye que “el pulpo es un caracol sin concha, pariente del mejillón. Es un animal que se apaña bien en situaciones de encontrar comida o colonizar, pero de ahí decir que es inteligente, depende”.
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