Un tercio de ayudas a comunidades energéticas son de Vigo y provincia
De las 119 solicitudes de los últimos tres años en Galicia un total de 50 son de la provincia de Pontevedra
Las comunidades energéticas están generando mucha expectación en el sur de Galicia y en especial en Vigo y la provincia, donde se acumulan más de un tercio de las solicitudes de ayudas a la Xunta para este tipo de instalaciones, que permiten a un grupo de consumidores producir, consumir y gestionar colectivamente su energía. Son entidades jurídicas, como cooperativas o asociaciones, que permiten a los ciudadanos participar en el sistema energético y reducir su dependencia de las grandes empresas.
El Gobierno gallego acaba de cerrar la convocatoria de este año. Con los datos de las dos anteriores y los provisionales de 2025 ya se ve el éxito de la medida, que responde a un interés social. Así. entre 2023 y 2025, la Xunta recibió 119 solicitudes de ayudas para constituir comunidades energéticas en la comunidad, de las que un 42%, 50, fueron de Vigo y la provincia de Pontevedra. Finalmente, se concedieron 71 subvenciones, de las que 25, más de un tercio, son de esta provincia.
La inversión en ayudas superó en estos tres ejercicios los 729.000 euros, aún provisionales, de los que 262.000 fueron para la provincia de Pontevedra.
Entre 2023 y 2024 las solicitudes se multiplicaron por 4 y los expedientes concedidos se duplicaron, así como las ayudas.
Junto con este paquete, la Xunta también incluye otra convocatoria de planificación energética de entidades locales.
Reducir la factura
Las comunidades energéticas son agrupaciones de usuarios que quieren producir la energía que consumen, con lo que reducirán su factura. Aunque el objetivo es el ahorro, las comunidades energéticas tienen más atribuciones, por ejemplo opción de participación en el mercado, pueden tener representación propia en los mercados para compra y venta de energía, o pueden hacer otro tipo de proyectos como mejora de eficiencia energética en los edificios. Todo ello es clave para el cambio del sistema y para garantizar el derecho de acceso a la energía.
Miguel Rodríguez: “En Saiáns y Fornelos tenemos dos proyectos más avanzados”
La empresa viguesa Ecorés apoya a comunidades energéticas desde su formación y durante su vida útil. Es una de las que aparece en el listado del Inega (Instituto Enerxético de Galicia).
¿Qué proyectos están respaldando desde Ecorés en el área de Vigo?
Tenemos dos más avanzados, que están solicitando el punto de conexión a Red Eléctrica. Las comunidades energéticas son proyectos colectivos que llevan su tiempo. El que está más avanzado es en Saiáns, con la Comunidad de Montes. El segundo es en Fornelos.
¿Cómo se eligen las superficies que van a alimentar a esa comunidad?
Se buscan superficies que no tengan rendimiento, al final lo que se ofrece a las comunidades de montes es diversificar sus fuentes de ingresos y, a mayores, sacarle partido a un suelo que en otras condiciones no está produciendo. Este tipo de proyectos está teniendo mucha acogida entre comunidades de montes. Claro, ya tienen esa experiencia de trabajar en proyectos colectivos.
¿Tiene que ser siempre una asociación?
La recomendación jurídica que hacemos es constituirse inicialmente como asociación y luego, en el momento en que ya se tenga un punto de conexión y un cierto volumen, es conveniente optar por la cooperativa.
¿Cómo avanzan en general las comunidades energéticas?
El ritmo es más lento. Este año vuelve a haber convocatoria de planificación de comunidades energéticas, se plantea como un incentivo para que se conozca y se difunda. Pero hay muchas comunidades que siguen estancadas y generarlas desde cero cuesta mucho, quizás por esa falta de conocimiento o del potencial de las comunidades o de casos de éxito por la zona. Lo achaco sobre todo a la desconfianza que hay en el ámbito energético, que es muy desconocido. Entonces, en esta línea, los incentivos para la planificación energética son muy buenos, porque permiten salir a difundir en polígonos industriales o en asociaciones de vecinos.
¿Cuánto tiempo hace falta desde que se inicia un proyecto?
Podemos estar hablando de dos años. Hay que entender que a nivel empresarial esta cultura de los plazos está más interiorizada, pero a nivel residencial, cuesta. Podemos estar hablando fácilmente de tres años, desde esas primeras reuniones hasta que finalmente en mi factura recibo esa bonificación.
¿Qué es lo que lleva más tiempo?
Es el punto de conexión, que den la autorización. Aquí hay dos visiones, por un lado, los productores y por otro los gestores de las redes de distribución, que tienen que velar por el interés de todos. Entiendo que es complejo, pero al mismo tiempo también tienen que flexibilizarse el acceso a estas redes. Y la gente también tiene que ser consciente de que es un mercado regulado, y que los trámites tienen sus tiempos.
Tras el apagón hemos visto pueblos con comunidades energéticas que tuvieron luz. Quizá esto sirva un poco de ejemplo.
Es más fácil que, siendo autosuficiente, puedas tener un suministro. Y espero que esto nos haga también un poco pensar, por un lado, lo frágiles que somos cuando tenemos una dependencia energética externa. Y, por otro lado, tenemos que ser conscientes de que hay que cuidar mucho de nuestras redes, hay que cuidar mucho de nuestras formas de producción.
¿Desde Ecorés trabajan en otros proyectos en Galicia?
Sí, con muchas comunidades de montes y también con polígonos industriales. Trabajamos mucho con los concellos para que sepan que estas iniciativas existen y las posibilidades que tienen.
Contenido patrocinado
También te puede interesar
Lo último