Stellantis pide reducir el coste de fabricar vehículos pequeños
Automoción
John Elkann cree que Italia, Francia y España deberían oponerse a las normas de la UE que favorecen modelos más grandes y caros, con el riesgo de que resulten inasequibles
El presidente de Stellantis, John Elkann, hizo un llamamiento a los principales países europeos fabricantes de automóviles para que cooperen en una nueva normativa que ayude a reducir el coste de fabricación de los vehículos pequeños.
"Unas regulaciones refinadas podrían ayudar a la industria a desarrollar una nueva categoría de coche pequeño, respetuoso con el medio ambiente y asequible, similar al Kei-Car japonés", apuntó Elkann en un evento en Turín.
Así, destacó que es importante que la Unión Europea y los principales países fabricantes de automóviles -Alemania, Francia, Italia y España- sean realmente conscientes de cómo se puede utilizar una nueva normativa inteligente. "No hay razón para que si Japón tiene un Kei-Car, que supone el 40% del mercado, Europa no tenga un E-Car", añadió.
"En 2019, se vendieron en Europa un millón de coches que costaban menos de 15.000 euros, pero ahora esa cifra es de tan solo unos 100.000", declaró Elkann.
Los coches pequeños como el Fiat 500 estuvieron en su día en el centro de lo que mejor hacía la industria europea: proporcionar movilidad asequible para las masas, afirmó Elkann, pero las regulaciones que han aumentado el peso y el coste los han vuelto poco rentables. "Nos enfrentaremos a más de 120 nuevas regulaciones para 2030 en Europa", afirmó. "Si nos fijamos en nuestros ingenieros, más del 25 % se limita a cumplir con las normativas, por lo que no se añade ningún valor".
"El aumento de los precios de los coches pequeños se debe principalmente a la regulación", afirmó Elkann.
Las declaraciones de Elkann coinciden con las del consejero delegado de Renault, Luca de Meo, quien recientemente advirtió de que la excesiva normativa de la UE estaba aumentando el coste de fabricación de los coches pequeños, perjudicando a la industria y al empleo en la región.
Italia, Francia y España deberían oponerse a las normas de la UE que favorecen a los modelos más grandes y caros, con el riesgo de que los coches compactos resulten inasequibles para muchos de sus ciudadanos, afirmaron ambos ejecutivos en “Le Figaro”.
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