Plantas resistentes al fuego
Algunas especies han desarrollado sus propios mecanismos de defensa contra los incendios para mantenerse en un terreno quemado
Las especies pirófitas o pirófilas, son especies vegetales a las que, como su etimología dice, les gusta el fuego (del griego pyrós, que significa “fuego”, y philia, que significa “amistad”). Les gusta el fuego básicamente porque ellas son capaces de soportar un incendio, lo que supone una ventaja en sitios y climas donde los incendios son recurrentes, ya que las especies que no los soportan dejan ese nicho para especies “resistentes” al fuego. Además, las que sobreviven a esta perturbación van a tener a su disposición, por norma general, gran cantidad de nutrientes procedentes de las propias cenizas y otros restos orgánicos quemados.
Las áreas geográficas con más incendios forestales son en aquellas con climas áridos y semiáridos, como el clima mediterráneo. Esto es debido a que existen periodos de altas temperaturas y baja humedad, lo que favorece estos incendios. Por tanto, muchas especies de estos climas van a ser pirófitas, ya que con el tiempo la especie habrá desarrollado un método adaptativo a estos fenómenos. En algunos casos, son estas especies pirófitas las que favorecen la propagación del propio incendio ya que esto les proporcionará nutrientes, menor competencia e incluso en algunos casos fomentará la germinación de nuevos individios.
Las características que hacen a las especies pirófitas, son muy diversas, pero a grandes rasgos, las especies pirófilas se pueden clasificar en: especies con resistencias pasivas al fuego, especies pirófitas rebrotadoras y especies pirófitas germinadoras.
Las especies con resistencias pasivas tienen características que las hace capaces de soportar incendios poco virulentos sin morir. Estas características puede que no sean específicas para soportar el fuego directamente, pero les ayuda a ello. Algunos ejemplos de estas características son: hojas con gran contenido en agua, yemas de crecimiento protegidas o cortezas con gran espesor de súber (el súber es un tejido vegetal de células muertas que recubre y protege a los vegetales leñosos).
Las especies rebrotadoras son capaces de quemarse completamente, pero que la raíz y algunas partes del tronco no mueran. Tras un incendio, estas especies son capaces de rebrotar rápidamente. Además, se aprovechan de que tienen un extenso sistema radicular al servicio de los nuevos brotes. Algunas de estas especies son los eucaliptos (Eucalyptus sp), la encina (Quercus ilex) o el enebro (Juniperus oxycedrus). Dentro de esta clase de pirófitas podemos encontrar las propagadoras de incendios que fomentan la agresividad de los incendios para “librarse” de la competencia haciendo que las pirófitas con resistencias pasivas caigan también al alcanzar el fuego sus copas, mientras las rebrotadoras mantienen las raíces listas para rebrotar de nuevo.
Las pirófitas germinadoras son las que aguantan los incendios más fuertes, ya que no les importa que todo quede arrasado. Ellas confían en que, tras la muerte de todas las especies, sus semillas van a ser las primeras en colonizar, porque ya están ahí y no han muerto con el fuego. Entre estas especies podemos encontrar el romero (Rosmarinus officinalis), las jaras (Cistus sp) y varias especies de pinos (Pinus sp) como ejemplos. En esta categoría existen también métodos que fomentan la propagación de las semillas tras un incendio como las cápsulas termodehiscentes de los eucaliptos que explotan al entrar en contacto con el fuego.
Estas especies suponen una parte muy importante de los climas áridos, ya que ayudan a que se perpetúen las especies vegetales en éstos, de no ser por ellas, muchos de los climas más calurosos de la Tierra serían tierras inertes.
Contenido patrocinado
También te puede interesar