La pesca viguesa asegura su continuidad en Mauritania
El inminente fin del convenio con la Unión Europea no afectará a las sociedades mixtas en las que invirtieron las pesqueras en lugar de faenar con barcos de bandera española
El inminente vencimiento del convenio pesquero entre la Unión Europea y Mauritania mantiene en vilo a buena parte de la flota comunitaria que faena en aguas del país africano, pero la apuesta de las pesqueras viguesas por las sociedades mixtas les permitirá seguir pescando. El protocolo vigente, firmado en 2021 y en aplicación desde el 15 de noviembre de ese año, expira el próximo 14 de noviembre y las distintas rondas de negociación iniciadas a principios de año todavía no han permitido cerrar un nuevo acuerdo.
España es el país más beneficiado por este convenio, con más de medio centenar de autorizaciones para buques de Galicia, Andalucía, Canarias y País Vasco. Entre ellos se encuentran cuatro barcos merluceros de Marín que disponen de licencias específicas para capturar merluza negra en fresco. Son, precisamente, una de las flotas que podría verse directamente afectada si no hay relevo para el actual protocolo.
En Vigo, sin embargo, el posible final del acuerdo no tendría un impacto directo sobre la flota local. La razón es que las empresas viguesas abandonaron hace años la pesca con buques propios y bandera española en este caladero y optaron por otra vía para mantener su presencia en Mauritania, las sociedades mixtas.
A través de estas empresas, compañías viguesas como Iberconsa, Baipesca, Pescapuerta o Pereira aportan capital, financiación y conocimiento a sociedades constituidas en Mauritania, que operan con buques de bandera mauritana. Al funcionar como empresas del propio país, estas sociedades no están sujetas al convenio pesquero entre Bruselas y Nuakchot. En estas aguas, estas sociedades locales, pero con inversiones viguesas capturan principalmente cefalópodos como calamar y pulpo.
Desde la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI) explican que la flota española que pescaba en la zona ya había reducido su presencia antes. “La pesca viguesa con flota de bandera española tenía palangreros de superficie, pero ya hace tiempo que dejaron de operar allí”, señalan. Entre las razones apuntan a las restricciones sobre las capturas de marrajo y, en particular, a las mayores exigencias para su comercio internacional.
El marrajo dientuso es una variedad de tiburón que está incluida desde 2019 en el Apéndice II de CITES, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas, lo que implica controles y requisitos específicos para el comercio de ejemplares y productos de la especie, lo que restó interés al caladero para esta flota.
En cuanto a la flota arrastrera, desde ARVI reconocen que “ya queda poco ahí” y apuntan especialmente a barcos de Marín. Las sociedades mixtas viguesas, en cambio, quedan al margen de la negociación comunitaria. “No dependen del acuerdo, todo lo contrario, operan como empresas de allí”, resumen desde ARVI.
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