La pesca submarina, una pasión que busca más presencia en Galicia
Mar
La asociación Agpesur reclama poder faenar más días al año ante la revisión del decreto que regula la actividad
La pesca submarina es, para muchos, algo más que una afición. Es una forma de estar en contacto con el mar, de conocer su entorno desde dentro y de seleccionar cada captura con precisión. Ahora, sus practicantes buscan también mayor presencia y reconocimiento institucional. Aprovechando la revisión en marcha del decreto autonómico que regula la pesca marítima de recreo, reclaman poder pescar más días al año.
“Gran parte del año solo podemos salir los fines de semana y festivos, mientras que otras modalidades no tienen estas restricciones”, explica el vigués Miguel Rodríguez, uno de los fundadores de la Asociación Galega de Pescadores Submarinos Responsables (Agpesur), creada hace nueve meses. “Pedimos coherencia y que se base la regulación en criterios técnicos y científicos”, añade.
Rodríguez afirma que este tipo de pesca “es una actividad muy bonita y súper respetuosa con el medio”. Destaca que es especialmente selectiva y que “tiene un plus de dificultad y la satisfacción de capturar un buen pez con tus capacidades que llevar a casa para comer”.
Actualmente, la normativa permite practicar esta modalidad de forma diaria únicamente entre el 1 de mayo y el 30 de septiembre. El resto del año, solo se puede pescar sábados, domingos y festivos autonómicos o nacionales. En las conversaciones con la Xunta, el colectivo planteó informes, propuestas y datos técnicos, incluso firmados por investigadores, para trasladar que su impacto ambiental es bajo y que, a su juicio, la limitación carece de justificación clara.
Ante estas reuniones, la administración gallega estudia algunos cambios. Uno de ellos es la posibilidad de añadir un día semanal a libre elección del pescador durante el periodo restringido. Aunque desde Agpesur reconocen este avance, consideran que sigue sin resolverse el fondo del asunto. “Hay una visión injusta sobre esta práctica. Se nos etiqueta como agresivos cuando es justo lo contrario: no dejamos residuos, no usamos sedales ni aparejos, no generamos daño en el fondo marino”, defiende Rodríguez.
En Galicia hay unas 3.000 licencias de pesca submarina frente a unas 70.000 de pesca recreativa desde embarcación. Ambas están sujetas a las mismas tallas mínimas y cupos. Para quienes pescan con arpón, la diferencia de trato no está justificada por el número de practicantes ni por el impacto ambiental. “El agravio comparativo es evidente”, afirman.
Miguel Rodríguez se inició en la pesca desde niño, primero con caña y más tarde en apnea. Desde hace una década se sumerge con frecuencia en busca de lubinas, pintos o sargos, especialmente en verano, cuando los bosques submarinos de alga laminaria albergan gran cantidad de vida. “Es una pesca exigente, con un punto de dificultad que la hace más gratificante. Te llevas solo lo que eliges, lo que vas a consumir”, explica. Fuera de la temporada alta, Rodríguez opta por especies como el pulpo. Algunas, como la lubina o el sargo, evita pescarlas en invierno pese a que no existe veda, por respeto a su ciclo reproductivo.
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