La mitad de los albañiles en España son ya inmigrantes
Los trabajadores extranjeros y con doble nacionalidad suponen el 52,6% del empleo del sector
La construcción española levanta sus nuevos edificios con una presencia cada vez mayor de trabajadores extranjeros. Los datos del primer trimestre de 2026 reflejan una transformación profunda en uno de los sectores tradicionalmente más vinculados al empleo nacional: los trabajadores extranjeros y con doble nacionalidad representan ya el 47,6% de los albañiles y profesionales afines.
La cifra confirma el peso creciente de la mano de obra llegada de otros países en un sector que sigue necesitando trabajadores. El colectivo de extranjeros y personas con doble nacionalidad creció un 32,4% en un año entre los albañiles, mientras que el empleo de trabajadores exclusivamente españoles apenas aumentó un 0,7% en ese mismo periodo. La dependencia de esta mano de obra resulta todavía más evidente entre los peones de la construcción y la minería. En este caso, los trabajadores extranjeros y con doble nacionalidad ya son mayoría y representan el 52,6% del empleo, después de aumentar un 30,2% durante el último año.
En conjunto, los oficios cualificados analizados por Randstad Research superaron los 1,4 millones de ocupados durante el primer trimestre del año. Dentro de ellos, los trabajadores extranjeros y con doble nacionalidad alcanzaron los 504.581 empleados, frente a los 913.786 trabajadores de nacionalidad española.
La fotografía del sector refleja así un cambio acelerado. Mientras la construcción busca cubrir sus necesidades de mano de obra y afrontar el relevo generacional, los trabajadores procedentes de otros países ganan terreno en algunas de las ocupaciones más importantes de las obras. El fenómeno es especialmente visible en la albañilería y entre los peones, dos actividades fundamentales para mantener el ritmo de la construcción.
El informe también pone de manifiesto otros desafíos del sector. La presencia femenina continúa siendo muy reducida en los oficios tradicionales de la construcción, mientras que el envejecimiento de buena parte de la plantilla plantea la necesidad de atraer a nuevos trabajadores. En este contexto, la inmigración se consolidó como una pieza cada vez más importante del mercado laboral de la construcción. Casi uno de cada dos albañiles ya es extranjero o tiene doble nacionalidad, mientras que entre los peones este colectivo ha superado ya la mitad del empleo. Una transformación silenciosa que está cambiando el rostro de uno de los sectores históricos de la economía española.
Falta de trabajadores
A esta evolución se suma la dificultad de las empresas para encontrar trabajadores disponibles para cubrir determinados puestos. La construcción afronta así una demanda de empleo que coincide con una menor disponibilidad de trabajadores nacionales para algunos oficios. La incorporación de trabajadores extranjeros permitió cubrir parte de esas necesidades y mantener la actividad en numerosas obras.
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