La merluza europea es menos resistente por la endogamia

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Un estudio del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo advierte de que la fuerte caída de las poblaciones a finales del siglo XX provocó una pérdida de diversidad genética

Un ejemplar de merluza europea, como los estudiados en esta investigación.
Un ejemplar de merluza europea, como los estudiados en esta investigación.

Un estudio liderado por el Instituto de Investigaciones Marinas del CSIC, con sede en Vigo, advierte de que la fuerte caída de las poblaciones de merluza europea registrada a finales del siglo XX y comienzos del XXI provocó una pérdida significativa de diversidad genética en la especie. La investigación se publicó en la revista científica “ICES Journal of Marine Science” y analiza datos de tres poblaciones situadas en Galicia Baleares y el mar del Norte.

El trabajo concluye que la diversidad genética de la merluza se redujo en más de un 90 % respecto a los niveles anteriores a la explotación industrial. Según explica el investigador del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) Fran Saborido Rey, esta pérdida “disminuye el éxito reproductivo de las poblaciones de merluza europea y su capacidad de adaptación a los cambios ambientales y, por lo tanto, aumenta su vulnerabilidad frente al cambio climático”.

La investigadora Natalia Petit‑Marty, también del IIM, señala que la diversidad genética es clave para que las especies puedan adaptarse a cambios en su entorno y ser más resistentes. “La merluza europea es un recurso pesquero económicamente importante con disminuciones conocidas en abundancias poblacionales y biomasa en las últimas décadas. Sin embargo, hasta ahora poco se sabía sobre cómo estas caídas afectaban a la diversidad genética de las poblaciones”, explica.

Para realizar el estudio, los investigadores utilizaron herramientas informáticas novedosas que permiten realizar por primera vez estimaciones del tamaño efectivo actual e histórico de las poblaciones de merluza. Este indicador mide el número de individuos que realmente se reproducen y contribuyen a las nuevas generaciones de esta especie. Según indica Armando Caballero, del Centro de Investigación Mariña de la Universidade de Vigo, este dato permite conocer “la verdadera capacidad reproductora que tiene una población”.

El estudio también analiza la evolución reciente de estas poblaciones. En Galicia, donde la abundancia de merluza ha empezado a recuperarse tras las medidas adoptadas por la Comisión Europea en 2006, los investigadores detectan una ligera mejora en la diversidad genética durante la última década. Sin embargo, la recuperación genética avanza mucho más despacio que la de la abundancia. Mientras el número de ejemplares se ha recuperado hasta cerca del 10 % de los niveles de 1960, la diversidad genética apenas ha aumentado menos de un 1 %.

En el mar del Norte, la pérdida de diversidad genética es similar a la registrada en Galicia, aunque la abundancia actual de merluza es mayor.

“La genética es esencial para adaptarse al cambio climático”

La situación más delicada para esta especie se encontraría en Baleares. Según las evaluaciones oficiales de la Unión Europea, esta población sigue sobreexplotada y presenta los niveles más bajos de diversidad genética y tamaño efectivo de las tres analizadas. Los investigadores señalan que esto la hace especialmente vulnerable tanto a la pesca intensiva como a los cambios climáticos que afectan al Mediterráneo.

Los autores del estudio destacan que los datos genéticos pueden ayudar a mejorar la evaluación de los recursos pesqueros, aportando una información de gran relevancia para esta actividad. “Dado que la variación genética es esencial para que las poblaciones puedan adaptarse a cambios ambientales de origen humano, este trabajo demuestra la importancia de incorporar estimaciones genéticas en la planificación de estrategias de gestión para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la pesca de merluza europea”, concluye Saborido Rey.

La investigación se ha desarrollado a través de varios proyectos liderados por el grupo de Ecología Marina Integrada del IIM y ha contado con la colaboración del Instituto Español de Oceanografía, la Universitat de les Illes Balears y el Thünen‑Institute of Fisheries Ecology, entre otros centros.

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