Los mercados financieros no prevén cambios en los tipos
BCE y Fed afrontan su segunda reunión tras el inicio de la guerra con la mirada en la inflación
La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) afrontan esta semana su segunda reunión tras el inicio del conflicto en Oriente Próximo con la mirada puesta en el incremento de la inflación, presionada al alza por los precios energéticos, aunque la mayoría de los analistas prevén que ambos bancos centrales mantengan por el momento los tipos de interés ante la incertidumbre sobre el alcance de los efectos de la guerra en la economía.
La Fed optó por continuar con los tipos en el rango objetivo del 3,50% al 3,75% el pasado mes de marzo y hoy, en la que será la última reunión con Jerome Powell al frente del instituto emisor, los mercados no esperan cambios por ahora en la política monetaria.
Por otro lado, la institución liderada por Christine Lagarde, que se reúne mañana ya mantuvo los tipos en torno al 2,15% en su anterior reunión -tal y como lleva haciendo desde junio de 2025-, pero alertó sobre el incremento de la inflación que podría soportar la zona euro durante los próximos meses a causa de la presión de los precios energéticos por la guerra.
“La visión general es cautela sobre la inflación tanto en Europa como en Estados Unidos, ya que los factores que impulsan la inflación desde la covid-19 son más estructurales de lo que anticipa el mercado”, explicó por su parte el director de Estrategias de Mercados de Capitales de Tikehau Capital, Raphaël Thuin.
Momento complejo
La Reserva Federal se encuentra en un momento complejo con unos datos macroeconómicos en Estados Unidos marcados por la tensión entre el desempeño del mercado laboral y la presión inflacionaria, que por el momento parece alejar un posible bajada de los tipos. Además, la cita de la Fed será posiblemente la última con Jerome Powell al frente, mientras que la llegada de Kevin Warsh -nominado por Trump y que ha abogado en ocasiones por bajar los tipos- parece inminente.
En esta línea, los analistas sostienen que lo más probable es que la Fed mantenga una estrategia de “esperar y ver”, evitando por el momento alterar la tasa de interés hasta que las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo estén más claras.
En las últimas semanas, varios miembros del BCE han considerado que la mejor opción para el banco central sería mantener los tipos en el nivel actual. En concreto, el gobernador del banco central de Grecia, Yannis Stournaras, considera que la institución “debería esperar” ante la posibilidad de que las negociaciones para acabar la guerra puedan fructiferar pronto.
“Tenemos mucha experiencia de crisis anteriores. Así que, si es necesario, actuaremos de inmediato. Pero por el momento, todas las estimaciones que tenemos indican que la inflación, por el momento, repito, podría ser menor que en nuestro escenario base este año, dadas las circunstancias actuales y si la guerra termina pronto”, defendió el banquero central griego en el Foro Económico de Delfos.
En esta misma línea se expresó el gobernador del banco central de Lituania, Gediminas Simkus, quien afirmó en declaraciones: “No deberíamos aumentar los tipos de interés en la próxima reunión de política monetaria”.
Algo menos explícitas fueron las declaraciones de otros miembros del BCE, como la propia Lagarde, que dijo que necesitarán “más datos” antes de tomar la decisión.
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