Marine Instruments, premio nacional de innovación, crece a un ritmo del 30% en el área de Vigo

El Premio Nacional de Innovación que le otorgó el Gobierno supone “un estímulo para seguir invirtiendo”

La empresa tiene su sede en Porto do Molle, Nigrán, y emplea a más de 150 personas.
La empresa tiene su sede en Porto do Molle, Nigrán, y emplea a más de 150 personas.

El Gobierno acaba de reconocer el trabajo dedicado a la I+D+i, investigación, desarrollo e innovación, de los casi 20 años de la empresa de Nigrán Marine Instruments con el Premio Nacional de Innovación. “Supone un estímulo para seguir innovando e invirtiendo y un merecido reconocimiento al talento de todo el equipo”, indica Arbulu, grupo al que pertenece la compañía.

Es líder mundial en fabricación de alta tecnología para el medio marino. Concretamente es la número 1 en boyas satelitarias para la pesca del atún y también un referente internacional en el desarrollo de drones.

La compañía creció en los últimos años a un ritmo anual de un 30%, según el informe Ardán de Zona Franca, con la excepción de 2021 en el que vio mermada su facturación hasta los 34 millones debido a que su principal mercado, el de las boyas, se está regulando y el uso de esta tecnología se debilitó. De ahí la importancia de la diversificación y la apuesta por otros nichos de mercado como el de los vehículos aéreos no tripulados. En este segmento la empresa es pionera a nivel nacional al contar con la autorización de la agencia estatal de seguridad aérea (AESA) para poder volar su dron más allá del alcance visual sin necesidad de solicitar aprobación para cada vuelo.

Marine Instruments fue fundada en el año 2003, con sede en Porto do Molle (Nigrán), tiene una oficina en Ecuador y otra en Seychelles. Exporta a más de 30 países y tiene más de 150 empleados, de los que el 40% está dedicado al desarrollo de soluciones tecnológicas avanzadas para el sector de la pesca, la acuicultura y la seguridad y defensa. En este último ámbito, la compañía diseñó y fabricó el M5D-Airfox, un avión remotamente tripulado con el que trabaja en el ámbito de la vigilancia marítima a través de un contrato que le adjudicó la Secretaría General de Pesca. El dron -que tiene una autonomía de hasta 10 horas, capacidad de despegue y aterrizaje en un barco en movimiento y huella de carbono nula- participó en los ejercicios internacionales convocados este año por la OTAN y también en el programa RAPAZ del Ministerio de Defensa bajo las exigentes necesidades operacionales de la Armada.

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