La inflación escala hasta el 7,6%, la tasa más alta en España desde 1986
El INE revisa en dos décimas al alza el IPC de febrero, alentado por la subida del precio de la electricidad en un 80%
La inflación marcó en febrero un nuevo máximo en más de 35 años al escalar hasta el 7,6%, una subida directamente relacionada con los precios de la electricidad, que se desbocaron por completo con un aumento prácticamente inédito desde que hay registros en España del 80,5%. El IPC publicado ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) fue revisado al alza en dos décimas respecto a su estimación de hace dos semanas y se sitúa 1,5 puntos por encima del dato interanual de enero. El INE señaló que se trata de la tasa más alta del IPC en España desde diciembre de 1986, y apunta a la electricidad, la gasolina y los alimentos como los componentes del índice que mayor peso tuvieron en este repunte.
Concretamente, la categoría electricidad, gas y otros combustibles lideró el aumento de los precios con una subida del 60% respecto a febrero de 2021, en contraste con el 39,6% de incremento observado en enero y muy por encima de utilización de vehículos personales (16,9%), servicios de alojamiento (12,6%), muebles (7,1%) y alimentos (5,6%). Dentro del apartado de combustibles, el precio de la electricidad protagonizó con diferencia la mayor subida de todo el IPC al dispararse en el segundo mes del año un 80%, por encima de los combustibles líquidos (52,3%), los hidrocarburos licuados como el butano (33,4%) y el gas natural (12,1%).
El aumento de la electricidad representa el mayor repunte en tasa interanual que se registra en este componente desde al menos 1981, de acuerdo con los registros históricos del INE. En el ámbito de los transportes, el precio del gasóleo en febrero se apuntó un alza del 28,4% y la gasolina se encareció un 25,1%. En cuanto a la alimentación, otros aceites comestibles (donde se incluye el de girasol) y el aceite de oliva registraron los mayores incrementos con repuntes del 32,3 y del 30,6%, respectivamente.
AMENAZA PARA EL CRECIMIENTO
De esta forma, la tasa de inflación interanual vuelve a subir después de que en enero bajara respecto a diciembre, cuando pasó del 6,5 al 6,1%, y rompiera una tendencia al alza que se repitió durante diez meses consecutivos y que ahora vuelve a recuperarse en un contexto marcado por las tensiones por el conflicto en Ucrania.
La ministra de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, destacó ayer que la crisis derivada del conflicto en Ucrania “supone de forma indirecta un incremento de los precios” que ya se observa en el IPC de ayer, por lo que reclamó una “respuesta europea” para “intervenir en el mercado eléctrico”.
La patronal CEOE insistió en la importancia de “evitar un escenario en el que los aumentos de precios y salarios se retroalimenten entre sí” y agraven todavía más la inflación, que en su opinión debería remitir en intensidad “al final del año”.
Por su parte, CCOO alertó de que el aumento de los precios “compromete” el crecimiento económico de España y puede verse agravado por la guerra entre Rusia y Ucrania, por lo que trabaja en lograr “un pacto salarial que permita frenar la erosión del poder adquisitivo” de los trabajadores, en la misma línea que UGT, que aboga por un aumento “adecuado” de los salarios “ante un IPC desbocado”.
La UE pretende acabar con la dependencia energética de Rusia
Los países de la UE consideran que la invasión de Ucrania exige romper su dependencia energética de Moscú y van a programar el necesario cierre del grifo del gas y del petróleo rusos pero, como el impacto de cortar ahora sería de momento elevadísimo para sus economías, han decidido hacerlo progresivamente.
Este es el compromiso salido de la cumbre europea de dos días celebrada en Versalles, y que incluye sobre todo un mandato a la Comisión Europea para que de aquí a mediados de mayo presente un plan detallado sobre la forma de reducir este año en dos tercios las compras de gas ruso.
“Es algo factible. No es una prohibición, sino una reducción” de las compras de gas ruso, puntualizó al término de la cumbre la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que quiso dejar claro que los Veintisiete se desmarcan del embargo a los hidrocarburos rusos decretado por Estados Unidos.
El gas ruso representa cerca del 40% del que se consume en la UE, aunque ese porcentaje varía mucho entre unos países y otros. En España representa apenas un 8 % o un 20 % en Francia, mientras que en Alemania supone alrededor del 55 % y en Finlandia o en Rumanía el 100 %.
Los Veintisiete han elaborado un catálogo de medidas para ir recortando la dependencia de Rusia y al mismo tiempo garantizar el suministro energético sin perder el horizonte de alcanzar cero emisiones netas de dióxido de carbono (CO2) en 2050 para limitar el cambio climático. A corto plazo, se pretende suplir el gas ruso con compras a “países amigos”, según la terminología de Bruselas, entre los que figuran Estados Unidos, Noruega, Argelia, Catar o Azerbaiyán.
España, como Francia y algunos otros países, habían puesto esperanzas en conseguir avances en sus exigencias para que se reforme el mercado de la electricidad, pero en ese punto tendrán que esperar como mínimo hasta la próxima cumbre del 24 y el 25 de marzo. Y tal vez unas semanas más, hasta mayo.
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