El IEO estudia como volver a comercializar volandeira de la Ría

Acaba de poner en marcha un proyecto para analizar las causas de las concentraciones de plomo superiores a los límites legales en este molusco que lleva años sin poder extraerse

Un barco recogiendo moluscos en la Ría de Vigo, con el puente de Rande al fondo.
Un barco recogiendo moluscos en la Ría de Vigo, con el puente de Rande al fondo.

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Asociación de Marisqueo a Flote Ría de Vigo acaban de poner en marcha un proyecto para recuperar la comercialización de la volandeira en la Ría, un molusco que lleva años sin poder extraerse ni comercializarse al presentar concentraciones de plomo “superiores al límite legal establecido para productos alimenticios”.

Una situación que no se da en otras especies de bivalvos y que responde, por un lado, a una particularidad fisiológica de la especie que favorece la acumulación de plomo en forma de gránulos en los riñones y, por otro, a la persistencia de contaminación “asociada a antiguas actividades industriales en el interior de la Ría”.

Así lo explicó en un comunicado el Instituto Español de Oceanografía, que subrayó que el proyecto `Volaria` busca ahondar en el conocimiento de la situación para “dar solución a un problema que impide la extracción de esta especie desde hace años: sus elevados niveles de plomo”.

Para ello, estudiarán los factores biológicos que influyen en la bioacumulación de plomo por la volandeira e identificarán los factores físico-químicos que están provocando niveles altos de plomo en la Ría. Este lunes se iniciaron los muestreos de volandeira, que se realizarán mensualmente durante un año para estudiar si existen variaciones de la concentración de plomo con el ciclo gonadal.

En febrero se realizará un muestreo intensivo de volandeiras de todo el rango de tallas para estudiar la influencia de este factor sobre la concentración de plomo y en mayo está previsto un muestreo de sedimentos y volandeiras en distintas zonas de la ría para dilucidar, mediante el uso de isótopos estables, el origen del plomo.

Asimismo, desde principios de enero se están realizando muestreos semanales de agua. Además, se instalaron sensores acumuladores de metales en bateas, que permanecerán operativos durante todo el año, para estudiar la variación temporal y espacial del plomo, tanto en su fracción disuelta como particulada.

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