Hermasa usa ya en Vigo la inteligencia artificial en las máquinas para la conserva
La compañía exporta a más de 70 países de los cinco continentes y prepara el lanzamiento de sus innovaciones
Sara Rodríguez Gude lleva 17 años como presidenta de Hermasa y es la tercera generación al frente de una compañía que fabrica maquinaria para el sector conservero, donde la innovación es clave. Asegura que todas las conserveras del mundo tienen una máquina fabricada en Galicia (la sede de la compañía está en el Parque Tecnológico). De hecho Hermasa exporta su producción a más de 70 países de los cinco continentes.
Empresarias de Galicia le acaba de entregar el galardón de “Empresaria del Año” y echando la vista atrás asegura que “con 21 años una se ve muy adulta y muy valiente”, aunque admite noches sin dormir. “Me encantaría decirle a esa niña de 21 años: No tengas miedo, acabarás aprendiendo, cometerás errores y todo llega”, asegura, y pone en valor “la pasión que le pone todo el equipo”. Apunta que “está muy manido eso de que si te gusta tu trabajo, no trabajarás ningún día. Realmente lo siento así, me gusta muchísimo mi trabajo y lo disfruto mucho”.
Hermasa factura 12 millones de euros al año y cuenta con un equipo de medio centenar de personas, además del soporte de sus empresas proveedoras: “Procuramos, en general, que sean empresas locales”, precisa la presidenta.
Maquinaria innovadora
La empresa ha tenido varios hitos históricos que les gusta destacar, como el lanzamiento de la Flashpack, máquina para realizar las operaciones de descabezado, eviscerado, lavado y empaque automático de sardinas. También el momento de Tunipack, para el empaque automático y de precisión de atún en latas.
“Ahora mismo estamos en otro de esos momentos con el lanzamiento de la inteligencia artificial y datos para el sector conservero”, subraya. “El lanzamiento es inminente y la verdad es que estamos con mucha ilusión”, precisa con cautela para no desvelar los próximos lanzamientos que están ya a punto de salir.
Hermasa inició este camino de investigación hace más de cinco años, así que “ahora nos ha cogido muy bien el momento para también lanzar nuestro producto”, señala Sara Rodríguez.
Sobre la sede en Vigo, asegura que “para nosotros estar en Vigo nos ayuda a hacer de nuestra marca la marca que es. Vigo ha crecido y se ha fundado en torno al mundo conservero. El “know how” que hay en Galicia y la excelencia que hay en la forma de fabricar conservas en Galicia sigue siendo referente", añade esta experta que ha visto el producto de muchos competidores.
“No me imagino un sitio mejor donde poder tener una empresa que se dedique a fabricar tecnología para la conserva. Porque es aquí donde han nacido las grandes empresas conserveras. Vigo es una ciudad de conservas y conserveras de todo el mundo, en muchos momentos de la historia han mirado hacia aquí para ver cómo lo hacíamos nosotros", opina.
Concluye señalando que “Vigo y Galicia forman parte también de nuestra marca y de lo que vendemos” y además considera que “las latas de conserva que se hacen en Galicia siguen siendo ejemplo de buen hacer”.
“Mi proyecto es honrar de donde venimos e innovar para ser líderes”
Cándido y Ramón, abuelos de Sara Rodríguez, comenzaron en 1969 con una empresa de montajes industriales. En 1975 se separan las actividades y nace Hermasa como tal, que hoy ha internacionalizado su nombre a Hermasa Canning Technology. “En casa siempre se hablaba de lo que pasaba en la empresa, dónde estábamos vendiendo, si había alguna dificultad”, recuerda la presidenta de la compañía, que mientras estudiaba Dirección de Empresas ya participaba en la actividad empresarial.
“Ha sido un trabajo tremendo e intento que la gente sea consciente del gran trabajo. Construir Hermasa y cumplir 50 años ha sido un esfuerzo de un equipo muy comprometido, con muy pocos recursos en algunos momentos, de lucha, de innovación, de prueba y de error, y que ahora disfrutamos al ser líderes de mercado y tener máquinas que son bandera”, subraya.
Con 21 años cogió el testigo de su padre, Cándido, y lo tiene claro: “Mi proyecto es honrar de donde venimos, mantener y conservar y hacer que esto siga siendo esa empresa líder y seguir innovando, luchando, trabajando y no confiarnos”.
“Fue un salto, tuve vértigo, pero tenía ganas de aportar, de aprender y la gran suerte es el gran equipo que está detrás”, recuerda. Sobre los consejos paternos “para él la forma de aprender también es cometer tus propios errores y cuando tenía una duda, él muchas veces me decía: Sara, tú vete a dormir tranquila, reflexiona, mañana por la mañana seguro que tienes la respuesta. Yo, claro, no dormía mucho, pero al final siempre tuvo razón. Luego también hay otro aprendizaje que lo fui entendiendo, me decía: Sara, tú juega, hazlo. Jugar es como: atrévete, sé valiente. A veces se pierde mucho talento por el camino, por el miedo a dar el salto".
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