La guerra de Irán amenaza con recortar un punto al PIB
El plan anticrisis del Gobierno reduciría el impacto del shock en la inflación en cuatro décimas
El impacto de la crisis en Irán sobre el crecimiento anual del Producto Interior Bruto (PIB) español podría situarse en una horquilla de entre 2 décimas y menos de un punto porcentual este año, dependiendo de la severidad y la duración del conflicto, según los cálculos de CaixaBank Research en su informe. El crecimiento del PIB podría reducirse entre dos décimas y nueve décimas en 2026, según la duración e intensidad del conflicto. Antes de la guerra, la previsión era del 2,4%. “Es una banda amplia, pero precisamente esa amplitud refleja la magnitud de la incertidumbre que presenta la coyuntura actual”.
El estudio plantea dos escenarios: uno más suave, con un conflicto breve y daños limitados, y otro más negativo, con varios meses de tensión y efectos importantes sobre la energía. En este segundo caso, el encarecimiento energético tendría efectos más persistentes sobre la actividad y el consumo.
La inflación aparece como el principal canal de impacto a corto plazo. Con precios energéticos elevados, podría subir hasta un punto adicional, aunque las medidas fiscales del Gobierno reducirían ese efecto en cuatro décimas, dejando la inflación en torno al 3%. “La tregua en las hostilidades anunciada recientemente, de consolidarse, ayudaría a limitar el repunte de la inflación”. Además, el informe señala que la evolución de los precios del petróleo y del gas resulta clave para medir el impacto final, ya que condiciona tanto los costes empresariales como el poder adquisitivo de los hogares. También advierte de que una retirada prematura de las ayudas podría intensificar el efecto negativo.
España presenta una exposición directa limitada a la región del Golfo, con exportaciones que apenas suponen el 2% del total. Aun así, una caída fuerte del comercio o una desaceleración internacional restaría crecimiento. En concreto, una bajada del 50% de las exportaciones a la zona tendría un impacto acotado, pero visible. Otro de los riesgos señalados es el efecto indirecto a través de los mercados internacionales, especialmente si las principales economías europeas reducen su ritmo de crecimiento. Este contagio podría amplificar el impacto sobre la economía española.
Asimismo, el informe subraya que la confianza de los consumidores y de las empresas podría verse afectada en un escenario de mayor incertidumbre geopolítica, lo que frenaría decisiones de inversión y gasto en el corto plazo. Por último, el informe señala que una posible subida de tipos del BCE tendría más impacto en 2027: “si el endurecimiento monetario termina materializándose, su efecto se notaría más en 2027 que en 2026”.
Las fusiones y adquisiciones se ralentizan por la crisis y el ruido en torno al crédito privado
El mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) está sufriendo una fuerte desaceleración por el conflicto en Oriente Próximo y la incertidumbre en los fondos de deuda privada, lo que ha generado un “parón generalizado” en la actividad, según fuentes del sector. Las empresas evitan cerrar operaciones porque la volatilidad dificulta fijar precios y temen repetir un escenario similar al de 2022-2023, cuando la guerra en Ucrania elevó la energía, la inflación y los tipos de interés, encareciendo la financiación.
Según TTR Data, en el primer trimestre de 2026 se registraron 688 operaciones en España por 36.219 millones de euros, con una caída del 18% en el número de transacciones pero un aumento del 64% en el volumen. Este comportamiento refleja menos operaciones, pero de mayor tamaño medio, lo que sugiere que solo los grandes acuerdos con mayor capacidad de financiación logran cerrarse.
A esta situación se suma la presión sobre los fondos de crédito privado por reembolsos y el impacto en empresas tecnológicas en Estados Unidos, aunque en Europa y España no se percibe exposición directa relevante. Sin embargo, sí se nota un cierto freno en la captación de nuevos fondos por el aumento de la incertidumbre, lo que reduce la disponibilidad de liquidez para futuras operaciones.
El presidente de la CNMV, Carlos San Basilio, ha descartado riesgos de contagio, mientras que el Banco de España indica que la exposición bancaria al sector se mantiene estable y contenida. Aun así, el mercado reconoce que la percepción de riesgo ha aumentado y que los inversores están exigiendo mayores primas de seguridad.
Además, los asesores financieros señalan que los procesos de due diligence se están alargando, ya que las empresas buscan más garantías antes de cerrar acuerdos. Esto está provocando que muchas operaciones se retrasen o queden en pausa. También se observa una mayor preferencia por activos defensivos frente a inversiones más especulativas.
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