La guerra ya impacta en la industria con la rescisión de contratos de gas
El presidente de Asime destaca el buen momento del metal pero con "múltiples riesgos que generan preocupación”
La guerra en Oriente Próximo ya está impactando en la industria gallega. Así lo aseguraron ayer en la asamblea general anual de la patronal Asime. Su presidente, Justo Sierra, aseguró que “el sector metal gallego se encuentra en un buen momento, con una elevada carga de trabajo que supera el 80% de capacidad productiva ocupada, pero afronta múltiples riesgos que generan preocupación”.
Uno de ellos es la escalada belicista en Oriente Próximo, que está generando ya consecuencias para la industria gallega y para el conjunto del tejido productivo. En Asime constatan que la exposición directa de España es relativamente baja, por la diversificación energética, pero que un escenario de volatilidad internacional “es sin duda una mala noticia para todos los sectores productivos, especialmente para una industria como la gallega, claramente exportadora e integrada en cadenas globales de suministro”.
Entre los principales impactos ya detectados por la patronal destacan el encarecimiento del petróleo y del gas, que está generando un efecto dominó en los costes energéticos y logísticos. Subrayan que esta situación está afectando especialmente al transporte de mercancías y a la logística internacional, con cancelaciones de servicios marítimos en zonas estratégicas como el Golfo Pérsico y el Mar Arábigo, mayores controles en el Estrecho de Ormuz y una fuerte congestión portuaria en distintas rutas globales.
Asimismo, apuntaron que el encarecimiento de los combustibles fósiles suele traducirse en aumentos en la factura eléctrica, “algo muy delicado para nuestras empresas, que en muchos casos son electrointensivas”, precisaron. En este contexto, “algunos suministradores de gas están alegando ya que no pueden mantener las condiciones de precios previamente pactadas con empresas industriales, rescindiendo contratos que garantizaban estabilidad y exponiendo a estas compañías a una mayor volatilidad energética”, señalan las mismas fuentes.
Hay más. A ello se suma la subida de costes en materias primas estratégicas como el acero, el aluminio o el cobre, así como problemas en el suministro de determinados materiales y componentes debido a los cuellos de botella logísticos.
En paralelo, la incertidumbre internacional también está generando para las empresas tensiones financieras y comerciales, con bloqueos o dificultades en algunos pagos internacionales y con empresas que han decidido aplazar desplazamientos o proyectos en la región por razones de seguridad.
“Permaneceremos muy atentos a la evolución del conflicto para intentar paliar, en colaboración con las administraciones públicas, los potenciales impactos que pueda haber a medio plazo, pero las grandes preocupaciones son el encarecimiento del petróleo en el coste de los carburantes, los fletes del transporte marítimo, las materias primas, la energía y los seguros logísticos”, concluyó Sierra.
Se debatió también sobre la negociación colectiva y una de las conclusiones clave fue la necesidad de mantener la jornada anual actual, para cumplir con los contratos y pedidos, asumiendo las mejoras salariales.
Lorenzana ve grandes oportunidades en la industria
La conselleira de Industria, María Jesús Lorenzana, clausuró la asamblea de Asime señalando que “la industria es clave para el crecimiento económico y el bienestar social” y que en este momento “sobre el sector industrial recaen los mayores retos y desafíos, en el nuevo contexto mundial”. Pero considera que “también es en la industria donde van a estar las grandes oportunidades”. Añadió que la política de la Xunta gira en torno a tres ejes: la energía, la atracción de inversiones y el fortalecimiento de los sectores estratégicos.
El metal, espina dorsal de la economía gallega: 60.000 empleos y 3.000 empresas
Asime sacó pecho ayer en su asamblea de la fortaleza del metal gallego, en un momento de elevada carga de trabajo, sobrepasando los 60.000 empleos (más del 40% del empleo industrial de Galicia), el 19% del PIB y más de 3.000 empresas.
En automoción, destacó que concentra más del 70% de las exportaciones del sector, superando los 9.000 millones, pero “afronta un momento de profunda transformación que denota ralentización tanto en facturación como empleo”. El reto es la electrificación, el cumplimiento de objetivos de emisiones y la creciente competencia de fabricantes asiáticos. “Debemos garantizar que la transición hacia la nueva movilidad se haga manteniendo la competitividad industrial y el empleo en Europa”, señalaron.
Otra de las actividades clave es la industria naval-marítima, que exporta el 90% de los buques construidos en la última década. En eólica marina hay más 60 empresas liderando este vector en Galicia, con 3.000 empleos directos. “La oportunidad para Galicia es enorme" pero "es urgente que en España se acelere la implantación de parques eólicos marinos".
Otro de los vectores clave es el de seguridad y defensa, donde se abren oportunidades para la industria gallega, con 30 empresas que trabajan ya este ámbito. En materia aeroespacial, Asime destaca que ya son más de 40 las empresas gallegas.
Asimismo, la industria de construcciones metálicas, estructuras y cerramientos es otro de los pilares, con más de 270 empresas que generan 16.600 empleos directos y superan los 580 millones de euros de facturación. Para ellas reclaman simplificación normativa.
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