Félix Revuelta: “El fracaso es un aprendizaje, es la mejor universidad que existe”
Foro La Región
El fundador y presidente de Naturhouse, Félix Revuelta, desgranó en el Foro La Región su trayectoria y visión empresarial
Félix Revuelta, fundador y presidente de Naturhouse, fue el protagonista ayer de una nueva ponencia del Foro La Región en la que repasó los hitos de su carrera y su visión sobre el papel del ciudadano en la política actual. El evento se celebró en el Restaurante A Carballeira de Santa Cruz de Arrabaldo, donde el empresario relató cómo la lectura de un libro sobre la vida de Lee Iacocca transformó su destino, alejándolo de una posible carrera en la Guardia Civil para convertirlo en un referente del sector de la dietética. La charla estuvo moderada por el periodista Antonio Nespereira y por la subdirectora de Atlántico Diario, Ana Fuentes, quienes guiaron una conversación que transitó desde los recuerdos de su infancia en Logroño hasta los desafíos de la expansión global de su compañía.
Aprender del error
Félix Revuelta inició su intervención reflexionando sobre la naturaleza del fracaso, vinculándolo estrechamente con su libro y su propia biografía. “He escrito este libro porque yo soy empresario gracias a un libro”, confesó, refiriéndose a la historia de Lee Iacocca, el hombre que reflotó Chrysler. Aquella lectura le impactó no solo por el éxito financiero, sino por la responsabilidad social de mantener miles de empleos. Este enfoque cambió su destino, pues inicialmente su vida estaba orientada hacia la carrera militar o la Guardia Civil. “Mi pretensión era la Academia General de Zaragoza para hacerme oficial”, explicó, pero el descubrimiento del mundo empresarial le llevó a matricularse en la Facultad de Economía.
Uno de los momentos más reveladores fue el relato de su primer gran tropiezo: la pérdida de una beca en los Escolapios. “El primer fracaso que me marcó fue cuando me quitaron la beca porque un sacerdote la tomó conmigo”, recordó Revuelta. A pesar de ser católico, sufrió la arbitrariedad de un profesor que le suspendió una asignatura, aunque meses después logró un sobresaliente en la reválida. Esta experiencia, sumada al ejemplo de su padre -un guardia civil que también fue emprendedor con bares y estancos-, forjó su carácter resiliente. “Yo serví cafés desde los 14 años”, señaló, destacando que el ADN emprendedor le venía de su abuelo Juanito, un agricultor burgalés “multifacético” que sabía hacer de todo, desde carpintería hasta arar la tierra.
Esa formación temprana, marcada por el esfuerzo constante, fue fundamental para entender su ética de trabajo actual. Revuelta recordó con orgullo sus catorce años como servidor de cafés en Logroño, donde atendía a clientes como el padre del periodista Pedro J. Ramírez, una etapa que considera su verdadera escuela de negocios. Para el presidente de Naturhouse, el ejemplo es el legado más importante que se puede dejar a los hijos y a la sociedad, bajo la premisa de que “tienes que ser el primero en llegar y el último en salir”.
Mercados y estrategia
La creación de Naturhouse fue el resultado de un análisis minucioso de modelos internacionales. Revuelta explicó cómo estudió tres grandes empresas estadounidenses: GNC, Weight Watchers y Herbalife. “Hice una mezcla, como dicen en Cataluña una barreja, cogí todas las fortalezas y ahí monté el esquema de lo que es Naturhouse”, detalló. La elección de Vitoria como primer mercado no fue casual; buscaba una ciudad que fuera industrial, vasca y castellana a la vez para testar la viabilidad del concepto. Posteriormente, probó el modelo en diversos entornos: desde la alta burguesía en un gimnasio de Barcelona hasta barrios obreros como Cornellà o pueblos pequeños como Laredo.
El éxito se expandió a 29 países, pero no sin dificultades, como ocurrió en Grecia. “Estuvimos casi seis años perdiendo dinero en Atenas porque nos hacían trampa”, lamentó Revuelta, refiriéndose a la falta de rigor y los cobros abusivos de los servicios locales. En contraste, destacó la importancia de controlar toda la cadena de valor, como hacen con su fábrica en Polonia, donde poseen el 50% de la propiedad. “Nosotros somos fabricantes... tenemos toda la cadena de valor, desde la producción hasta el consumo final”, afirmó. Además, reveló una de sus claves financieras: “Nosotros cobramos al contado todo... y pagamos a los proveedores a 90 días, con lo cual somos un poco banco”.
Esta visión estratégica le ha llevado a negociar incluso con el embajador de China. Revuelta ha propuesto al gobierno chino un modelo para ahorrar costes en sanidad mediante la lucha contra la obesidad provocada por la comida rápida occidental. “Les hemos convencido de que ahorramos mucho dinero al estado en salud... y los chinos, que son muy listos, han dicho que es un buen negocio”. Para Revuelta, la dietética es, ante todo, una cuestión de salud pública que repercute directamente en la economía de las naciones.
Voz del ciudadano
En el tramo final de su ponencia, Revuelta abordó su faceta más personal y su compromiso con la sociedad civil. Explicó el origen del nombre de su holding, Kiluva, formado por las iniciales de sus hijos Kilian y Vanessa, y su mujer Luisa. La historia del nombre de su hijo Kilian también despertó sonrisas: “Yo quería ponerle Jacob, mi mujer Santiago... al final le puse Kilian porque era un nombre irlandés que aparecía en una lista del registro de Barcelona”. Sobre la educación de sus vástagos, fue contundente: “Lo más importante en la vida es el ejemplo... tú no puedes pedir a un hijo algo que tú no cumples”.
Como fundador de Sociedad Civil Catalana, Revuelta defendió la necesidad de que los ciudadanos controlen a los políticos, citando el modelo de Suiza como referente. “En Suiza la sociedad civil controla a los políticos... el presidente no sale nunca en el periódico y se turnan cada año”, comparó. Criticó con dureza la gestión de los recursos públicos en España, poniendo como ejemplo a la televisión autonómica catalana. “La TV3 tiene más empleados que Antena 3 y más presupuesto, pero una décima parte de la audiencia... ¿Por qué tengo que pagar una televisión para el servicio del separatismo?”, cuestionó.
Revuelta concluyó instando a una mayor participación ciudadana para frenar lo que considera “locuras políticas”. Recordó las movilizaciones masivas en Barcelona contra el independentismo como un ejemplo de que la sociedad civil puede y debe manifestarse para defender sus derechos. “La sociedad civil no es reivindicativa, es una sociedad que defiende sus intereses y sus impuestos”, sentenció, subrayando que el dinero público es de los ciudadanos y no de los gobernantes. Su mensaje final fue una llamada a la ejemplaridad en todos los ámbitos de la vida, desde la familia hasta la gestión de un país.
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