Las empresas gallegas recurren a fusiones para crecer o para la sucesión

El bajo nivel del capital privado, private equity, en el tejido empresarial empieza a cambiar, según Deloitte

Sectores como los vigueses de metal, naval o pesca ofrecen un atractivo estratégico para inversores.
Sectores como los vigueses de metal, naval o pesca ofrecen un atractivo estratégico para inversores.

La necesidad de crecimiento y diversificación del negocio, la sucesión o el acceso a nuevas tecnologías o talento, que no sería posible de forma orgánica, son los principales motivos que lleva a las empresas gallegas a recurrir a una operación de fusión o de adquisición. Así lo refleja el análisis realizado por Deloitte en su informe “M&A Outlook 2026 ” sobre Galicia.

“La principal diferencia entre Galicia y resto de España quizá sea el bajo nivel de penetración de capital privado (private equity) en el tejido empresarial gallego, tendencia que en el último año estamos viendo cómo se está revirtiendo”, explica José María Varela, socio responsable de Transacciones de Deloitte en Galicia.

“Galicia tiene un tejido empresarial principalmente familiar con compañías líderes en determinados sectores de actividad y otras compañías que necesitan crecer y transformarse para mantener una posición competitiva en el mercado. En este sentido, por un lado, cada vez más los empresarios gallegos están recurriendo al M&A como palanca de crecimiento y transformación de sus negocios y, por otro lado, los inversores institucionales están identificando oportunidades de inversión en el tejido empresarial gallego”, precisa Varela.

El informe constata que el mercado de fusiones y adquisiciones (M&A) en Galicia se encuentra en un punto de inflexión, porque la estructura del tejido empresarial gallego, caracterizada por una alta atomización y una presencia limitada de fondos de Private Equity, “está abriendo grandes oportunidades para procesos de consolidación, especialmente en compañías que afrontan una transición generacional o estructural”, precisa.

En concreto, el análisis ha advertido que la comunidad mantiene unos niveles de inversión robustos, superando la barrera de los 300 millones de euros en volumen movilizado en tres de los últimos periodos analizados y mostrando una tendencia positiva por tercer año consecutivo, llegando a alcanzar los 659 millones de euros en 2025.

"El dinamismo que estamos viendo en Galicia es el reflejo de una madurez necesaria en nuestro tejido empresarial. La singularidad de sectores como el agroalimentario, el naval o el tecnológico en Galicia está actuando como un imán para el capital profesionalizado. Estamos ante una oportunidad única para transformar la atomización del mercado en proyectos de consolidación con mayor músculo y proyección internacional", señala José María Varela.

Por sectores, Galicia presenta un perfil muy definido. El sector manufacturero lidera la actividad con un 25% de las operaciones, seguido muy de cerca por turismo, hoteles y servicios con un 21% y por tecnología con otro 21%.

El informe de Deloitte identifica retos estructurales para las empresas gallegas, como un tamaño medio reducido, una alta dependencia del fundador y la necesidad de profesionalizar los sistemas de reporting financiero para atraer inversores. La dificultad para atraer y retener talento directivo especializado se perfila como otro desafío clave.

Sin embargo, estos retos se traducen en oportunidades de inversión. En este sentido, Deloitte apunta a que existe un tejido empresarial con un alto componente de pymes familiares donde el relevo generacional no está resuelto, lo que convierte al M&A en una herramienta vital. Además, la especialización en agroalimentario y pesca, la industria metalmecánica y naval auxiliar, así como la energía, ofrecen un atractivo estratégico para inversores que buscan nichos de valor.

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