Los empresarios se rebelan: “Galicia es una potencia mundial”

Líderes reunidos en el Círculo de Empresarios reclamaron un giro en la proyección exterior de la comunidad: Galicia compite al más alto nivel mundial pero no lo comunica

Una de las ponencias de Repensar Galicia con los CEO de Kaleido y Zendal.
Una de las ponencias de Repensar Galicia con los CEO de Kaleido y Zendal. | Atlántico

El Círculo de Empresarios celebró la primera jornada de RE_Galicia 2026, un foro de alto nivel bajo el lema Repensar Galicia. Redefinir el futuro que reunió a más de veinte líderes empresariales, institucionales y del conocimiento para analizar el posicionamiento de la economía gallega de cara a los próximos años. Lucy Amigo, presidenta del Consello Galego de Economistas, situaba el punto de partida: Galicia crece por encima de la media europea y tiene una estructura productiva más industrial y más exportadora que la media española. Alertó "hay que crecer en tamaño empresarial, en I+D, en tecnología y en digitalización", resumía.

Xoán Martínez, CEO de Kaleido Ideas & Logistics, y Andrés Fernández, consejero delegado de Zendal, abrían la sesión de conversaciones empresariales con un debate sobre posicionamiento global. Martínez ponía el foco en la urgencia de pasar de empresas exportadoras a empresas internacionalizadas, con centros de decisión en Galicia pero con implantación real en los mercados de destino. "No basta con exportar a más países. Necesitamos empresas gallegas cuyo capital y centro de decisión siga estando aquí", afirmaba.

Fernández, por su parte, subrayaba la importancia de la fabricación local en sectores estratégicos: "Hay que tener mucha paciencia. Con Antivivac empezamos en 2008 y con suerte estará en el mercado en 2029." Ambos coincidían en señalar la burocracia excesiva y la falta de suelo industrial urbanizado.

Francisco Díaz, CEO de Sparc, y Jorge Vázquez, CEO de Redegal, protagonizaban la mesa de tecnología. Díaz presentaba el proyecto de fabricación de componentes fotónicos, láseres y fotodetectores, como un ejemplo de industrialización en un sector crítico para las telecomunicaciones, la IA y la defensa, históricamente dominado por Asia y Estados Unidos. "En Europa hay mucho conocimiento en fotónica y poca industrialización a escala. Eso es lo que queremos cambiar desde Vigo", señalaba.

Sara Rodríguez, presidenta de Hermasa, y Gabriel Gómez, CEO de Marine Instruments, ilustraban cómo dos empresas gallegas de tecnología industrial compiten en mercados globales desde Galicia. Rodríguez destacaba la necesidad de dar a los clientes control en tiempo real sobre sus procesos productivos mediante ciencia de datos e inteligencia artificial.

Antón Álvarez, senior advisor de Evercom y consejero del RC Celta, y Xurxo Torres, consejero delegado de Torres y Carrera, cerraban la jornada con consenso: hay talento, hay industria real, hay empresas de primer nivel mundial, pero falta visibilidad y falta la cultura de compartir logros. "Aquí se hace mucho y se cuenta muy poquito", resumía.

María Borrás cerraba la jornada recordando que Galicia exporta el 8% de todo lo que vende España al exterior, añadiendo que la fortaleza responde a algo más difícil de medir y de copiar: una manera de funcionar en red, de competir por la mañana y sentarse en la misma mesa por la tarde. "Esa cabeza colectiva, esa manera de no decidir cada uno a ciegas en su despacho, es nuestra ventaja real".


Prudencia, realismo y adaptación

De forma transversal a lo largo de la jornada emergieron cuatro ideas con fuerza propia. La primera: la competitividad futura no dependerá solo de adoptar tecnología, sino de desarrollar capacidades propias en ámbitos como inteligencia artificial, software, fotónica o industria avanzada. La segunda: la conversación giró constantemente alrededor de un nuevo ciclo económico que está redefiniendo las reglas de la competitividad y que obliga a Galicia a tomar decisiones estratégicas para la próxima década. La tercera: Galicia no compite solo como comunidad autónoma, sino como nodo atlántico europeo, con capacidades industriales, logísticas, marítimas y tecnológicas de creciente relevancia en el nuevo contexto geoestratégico. Y la cuarta, quizá la más sutil: varias intervenciones apuntaron a una forma propia de entender y resolver los problemas, una inteligencia empresarial colectiva hecha de prudencia, realismo y capacidad de adaptación que ha permitido a muchas empresas competir globalmente desde una esquina del mapa.

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