Una empresa de Vigo es la única en Europa en producir aceite de camelia

Acemelia trabaja en la creación de una gran plantación en Galicia para uso cosmético y se expande fuera de España a través del programa Galicia Avanza

El CEO de la compañía, Pablo Mansilla, con una muestra de aceite en la fábrica que tiene en Saiáns.
El CEO de la compañía, Pablo Mansilla, con una muestra de aceite en la fábrica que tiene en Saiáns. | Jorge Santomé

La empresa viguesa Acemelia es la única productora de aceite de camelia que hay en Europa, a donde exporta sus productos elaborados a partir de esta planta cultivada en Galicia. “Fue en un viaje que hice a Japón donde descubrí el gran potencial que tenía esta flor. Allí se usa desde la Edad Media para uso cosmético y empecé a darle vueltas a la idea. Había un hueco de negocio sin cubrir y pensé que sería una gran oportunidad porque la materia prima la tenemos y también las condiciones óptimas para su cultivo”, indica el CEO de la compañía, Pablo Mansilla, que fundó la compañía hace más de una década.

Vende en toda Europa a través de plataformas online y sus productos están presentes en puntos físicos de más de 250 tiendas de cosmética natural, herboristerías y farmacias en España, principalmente, y también en Alemania, Austria y Suiza. El mercado alemán, Italia y Reino Unido es donde tiene puesto el foco la empresa, que participó en el programa Galicia Avanza promovido por Tecnópole y la Xunta. Comercializa aceite puro a granel, venden a empresas que fabrican cosméticos y también tiene su propia línea de productos que son cien por cien naturales, como champús sólidos, cremas o jabones, entre otros.

La compañía está inmersa en estos momentos en un plan para la creación de una gran plantación de variedades de camelia. “Recogemos semillas en toda Galicia y estamos intentando crear una industria gallega y poder crear riqueza en el rural”, explica el CEO. Acemelia cuenta con una pequeña plantación en Ponte Caldelas y compra a particulares para llevar a cabo la fabricación, un proceso artesanal y lento. Para extraer un pequeño frasco de aceite de camelia se utilizan más de 300 semillas y se tardan unos 10 días en pasar por todas las etapas.

En sus instalaciones en Saiáns procesan unos 1.500 kilos de semilla al año y se extrae el aceite mediante prensado mecánico en frío para mantener todas las propiedades naturales de esta planta. Luego, se acondiciona con un sistema de filtrado desarrollado por la firma durante más de cinco años para obtener un aceite más puro, sin usar químicos ni agua. Tiene muchas propiedades, contiene sustancias antioxidantes naturales y vitamina E, posee una elevada capacidad para regenerar la piel y es muy hidratante.

La flor de Coco Chanel

Para la diseñadora de alta costura Coco Chanel la flor de camelia era su favorita. También para el empresario Pablo Mansilla, que hizo de ella su negocio inspirándose en la tradición milenaria de Japón, el ritual saho. En este país se emplea fundamentalmente para uso cosmético y en otros como China o Vietnam también para uso alimentario (se mezcla con soja). La compañía se centra en productos de cosmética, pero también comercializa un aceite que se emplea para tratar los cuchillos y que vende sobre todo en Europa central. “En Japón se empleaba para que las catanas no se oxidaran y en países europeos en los que hay tradición con la cuchillería o las navajas está bien aceptado. Es un nicho interesante”, señala el CEO.

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