La economía azul genera en Galicia unos 100.000 empleos, con Vigo de epicentro

El mercado laboral azul gallego es clave en España y su peso es el doble que el de la comunidad en el Estado

Las actividades portuarias, en la foto la lonja de Vigo, tienen un papel relevante en generación de riqueza de la economía azul.

Que la economía azul es esencial en Galicia y en Vigo es algo evidente, pero ahora un informe del Clúster Marítimo Español la coloca en un lugar crucial para la economía española. Primero por su peso en el empleo, casi 100.000 personas integran el mercado laboral azul gallego; segundo, porque es la sexta comunidad de la economía azul española; y tercero, porque el peso de la economía azul gallega en España es el doble de lo que representa la comunidad autónoma en el Estado.

Así, la economía azul gallega representa un 9,6% de la riqueza que genera este ámbito en España y el 9,7% del empleo, en concreto son 90.210 trabajadores gallegos que trabajan en actividades económicas que dependen directa o indirectamente del mar: pesca, transporte marítimo, energía renovable marina, turismo costero, biotecnología marina, construcción naval, servicios portuarios y otros sectores vinculados.

Vigo es el epicentro porque el peso fundamental de la economía azul gallega en España es responsabilidad de la construcción y reparación naval y de los recursos marinos vivos, seguido de las actividades portuarias y el transporte marítimo. Con menor peso hay otras actividades encuadradas en economía azul, como son el turismo costero y los recursos marinos no vivos.

Ese 9,6% de la riqueza (valor añadido bruto) que genera la economía azul gallega en España es casi el doble del peso que representa la comunidad en el Estado (el 5,5%).

Señala el Clúster Marítimo Español que “el siglo XXI ha traído un cambio de paradigma que dirige de nuevo la mirada hacia el mar, volviendo al que ha sido uno de los principales motores del desarrollo socioeconómico de España a lo largo de la historia”. Precisa que, “a diferencia de los modelos tradicionales de explotación de recursos, la economía azul persigue una utilización sostenible de los mares y océanos, entendiendo su potencial no solo como fuente de riqueza natural, sino también como vector de cohesión territorial, resiliencia ambiental y empleo cualificado”.

Así, España es la segunda economía europea en volumen de facturación vinculada a la economía azul, concentrando el 15 % del total europeo. Mientras que el valor añadido bruto (VAB) generado supera los 30.000 millones de euros.

En términos globales, se estima que el impacto directo, indirecto e inducido de la economía azul representa cerca del 11,4% del valor añadido bruto y del 10,3% empleo estatal. Con un peso en el empleo incluso mayor: 930.000 puestos de trabajo, lo que supone hasta un 23 % del empleo azul de la Unión Europea.

Según Javier Garat, presidente del Clúster Marítimo Español “la economía azul un sector tractor de la actividad de infinidad de pymes, industriales y de servicios" y además, actualmente, "es un sector moderno y renovado tecnológicamente, que compite con éxito en mercados internacionales, respetuoso con el medio ambiente y que trabaja para aumentar su competitividad y aportación a la economía española”.

“El capital humano será determinante en el éxito o fracaso del modelo azul”

El Clúster Marítimo Español recuerda en su informe sobre la economía azul que “no solo está aportando empleos estables, bien remunerados y con gran proyección de crecimiento, sino que está transformando profundamente la naturaleza del trabajo en el litoral”. Y la causa es que la demanda de nuevos perfiles profesionales es creciente y muy diversa. Desde técnicos en energías renovables marinas hasta operadores portuarios especializados, desde biólogos marinos centrados en biotecnología hasta ingenieros navales expertos en hidrodinámica digital.

En cuanto a los sectores más tradicionales, como la pesca o el turismo costero, “también están experimentando una transformación acelerada. La introducción de tecnologías digitales, la presión regulatoria ambiental y los cambios en los hábitos de consumo obligan a los trabajadores a adquirir nuevas habilidades”, recuerda.

En paralelo, la FP marítima y las universidades españolas “están comenzando a ajustar su oferta formativa. Aparecen nuevos másteres en gestión integrada de zonas costeras, programas duales en mantenimiento de infraestructuras portuarias, cursos sobre energías oceánicas, titulaciones sobre economía circular marina. Sin embargo, aún existe una brecha importante entre la demanda real del sector y la oferta educativa disponible”, advierte.

Por ello considera que la colaboración entre sector privado, administración pública y centros de formación “se vuelve crítica. Porque no se trata únicamente de formar a los jóvenes, sino de reinsertar a trabajadores desempleados mediante programas de recualificación adaptados al entorno marítimo. El capital humano será, sin duda, uno de los factores que determine el éxito o fracaso del modelo azul”, concluye el informe.

Contenido patrocinado

stats