El caladero del calamar se recupera en Malvinas con 42.000 toneladas

Los armadores celebran el buen resultado de la primera campaña con la vista puesta ya en la de verano

Congeladores de la flota de Malvinas, durante una de sus paradas en su base de Beiramar, en Vigo.
Congeladores de la flota de Malvinas, durante una de sus paradas en su base de Beiramar, en Vigo.

La flota de sociedades mixtas con capital vigués que faena en exclusiva en el caladero de Malvinas cerró su primera campaña del año con más de 42.000 toneladas de calamar loligo, una cifra superior a la campaña anterior y que los armadores confían que confirme la tendencia de recuperación tras dos años de incertidumbre.

El volumen de capturas de esta primera campaña mejora los resultados de la del año pasado, cuando se alcanzaron unas 38.000 toneladas, aunque se mantiene todavía por debajo de los registros de los mejores años, en los que se superaron las 50.000 toneladas. Pese a ello, el sector ve de forma clara una mejora tras un periodo marcado por la inestabilidad en el caladero. “Estamos a marchas agigantadas volviendo a la normalidad”, afirman.

Los armadores atribuyen parte de las fluctuaciones registradas en años anteriores a factores bioclimáticos, como cambios en vientos y corrientes, más que a una presión pesquera excesiva.

Fuentes del sector trasladan una valoración de satisfacción generalizada, tanto por las producciones obtenidas como por la evolución biológica del recurso. En este sentido, destacan que la decisión de seguir las recomendaciones científicas, incluso en momentos en los que implicaron restricciones, contribuyó a consolidar la recuperación del stock. Los datos de las últimas campañas evidenciarían una mejora en los tamaños y una mayor estabilidad en las capturas.

No obstante, desde el sector añaden que “ahora nos queda la prueba de fuego que es la segunda campaña del año”. En los últimos años fue en la temporada de verano cuando se concentraron mayores incertidumbres y cuando se recomendaron cierres anticipados para proteger la biomasa, que afectaron a la flota en 2023 y de nuevo en 2024. No fue necesario en 2025, pero el sector registró capturas limitadas para asegurar que se mantuvieran los niveles mínimos de biomasa. Por ello, la flota mantiene la cautela a la espera de comprobar si se consolidan los indicadores positivos registrados hasta ahora.

Con estos condicionantes, el sector mantiene la prudencia, aunque con la expectativa de consolidar la recuperación del caladero para asegurar la rentabilidad a futuro del caladero, para el que renovaron en 2022 las licencias durante 25 años.

Con todo, no todas las noticias son positivas para la flota. Al margen de la evolución del recurso, el sector advierte de la presión creciente de los costes de explotación. Entre los factores que afectan a la rentabilidad citan el encarecimiento del combustible, los fletes de los buques mercantes, los seguros o los materiales, así como la incertidumbre sobre el consumo derivada de la inflación.

Según indican, este incremento de costes está obligando a contener los precios en origen, en un escenario en el que no se prevé una normalización a corto plazo.

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