El “Amazon de la industria” está en Vigo
Rodavigo suministra a más de 9.000 clientes en 120 paises unos 5 millones de referencias. Nazario Correa es la segunda generación al frente de la empresa que fundó su padre
A Rodavigo le gusta que le conozcan como el “Amazon de la industria”. “Desde Vigo para el mundo”, asegura su CEO, Nazario Correa. Sus datos lo avalan: rozan los 5 millones de referencias, que suministran en 120 países a más de 9.000 clientes. El próximo jueves será una de las empresas que recibirá el Premio Ardán a la excelencia, por sus cinco indicadores, un año más.
Para Nazario Correa, la decisión que fue estratégica para llegar hasta aquí fue “mantener nuestros valores de siempre pero sin tener miedo a cambiar las herramientas”.
Su padre, Nazario Correa Rodríguez, fundó la compañía en 1985, ya supera los 40 años. “Tras su fallecimiento en el año 2024, mi objetivo diario ha sido hacer crecer el proyecto que comenzamos juntos. Él siempre miraba al futuro, vimos claro muy pronto que, para vender fuera, no bastaba con viajar. Había que montar una estructura digital potente para competir de tú a tú en cualquier país. Nuestra expansión es el resultado de unir la seriedad y el compromiso que él nos enseñó con las tecnologías actuales”, explica.
El CEO apunta que “el cliente industrial ya no compra como hace veinte años, ahora busca la misma agilidad que tiene cualquiera cuando compra desde su casa por internet”. Así que decieron “dar el salto los primeros, antes de que el mercado nos obligara".
Pero detrás de esa tecnología, para Nazario Correa, “hay algo fundamental, la gran familia que forma Rodavigo”. La tecnología se encarga del papeleo, del stock y de que todo funcione a la velocidad de un clic, pero eso lo hacen precisamente para liberar a su gente de las tareas mecánicas. De este modo, su equipo puede concentrarse en lo que mejor sabe hacer, descolgar el teléfono, asesorar al cliente de tú a tú y solucionar sus problemas técnicos con una cercanía que ninguna máquina podrá replicar.
No teme a la IA, porque “las máquinas y los programas hacen la parte fría y los números, pero el cliente industrial necesita confianza, y eso solo se lo da una persona”.
A su juicio, lo más difícil es “el ritmo al que va todo y conseguir que todos vayamos a una”. La tecnología cambia cada pocos meses, pero las empresas las forman personas. Para él, el verdadero reto diario como CEO no es comprar la última máquina, sino cuidar de su equipo, conseguir que todo el mundo aprenda las herramientas nuevas, pierda el miedo a los cambios, esté 100% involucrado en el proyecto Rodavigo y mantenga la motivación alta en un entorno tan exigente, señala.
Todo ello en un negocio que demanda mucho esfuerzo, porque la industria “lo quiere todo ya, al momento”. Hace años un cliente esperaba días por un presupuesto o por saber cuándo le llegaba una pieza. Hoy quiere ver el precio, el stock y el plazo de entrega con un clic en la pantalla, y si hay un retraso, quiere saber dónde está su pedido al minuto; la inmediatez ahora no se negocia, señala Nazario Correa.
Sobre qué cree que necesita Vigo para mantener su ritmo competitivo, lo tiene claro: “En Vigo nos sobra capacidad de trabajo y aguantamos lo que nos echen, eso va en el ADN de la ciudad”. Pero para competir fuera necesitan que se cuide y se apoye más a las empresas locales y familiares; que se facilite que los jóvenes se queden a trabajar allí; y mejores infraestructuras y conexiones logísticas.
Rodavigo vive intensamente el contexto internacional, así que sufrió con más fuerza la pandemia y sufre con las crisis derivadas de las guerras internacionales y los bloqueos logísticos mundiales. Recuerda el CEO que en la pandemia “fueron días de dormir muy poco, preocupados por proteger la salud de los nuestros y de todas las personas que forman la familia de Rodavigo”. Al mismo tiempo tenían la enorme responsabilidad de buscar alternativas para seguir trabajando y facturando, para poder mantener los puestos de trabajo. No hicieron ningún ERTE y todo el personal teletrabajó, a excepción del almacén, que tuvo turnos para atender a los clientes. “Fue un examen de resistencia brutal para todos”.
Nazario Correa es un enamorado de la industria y su mensaje para los jóvenes es que “se olviden del mito de la fábrica antigua, oscura y ruidosa", porque "hoy es pura innovación”. Aquí se trabaja con robótica, con programación, con datos... Si quieren emprender en un sector con futuro, estable y que mueve la economía de verdad, la industria es el mejor sitio, concluye.
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