Xavi se doctora en el Bernabéu

El Barça arrasa en el Clásico (0-4) ante un Madrid sin Benzema

ROBERTO MORALES
Publicado: 20 mar 2022 - 23:38 Actualizado: 20 mar 2022 - 23:58
Los jugadores del Barcelona celebran uno de los cuatro goles que marcaron ayer en el Bernabéu.

EFE
Los jugadores del Barcelona celebran uno de los cuatro goles que marcaron ayer en el Bernabéu. EFE

La confirmación del Barcelona de Xavi Hernández llegó con contundencia ayer en el mejor escenario posible, el día de su estreno en el Santiago Bernabéu, donde castigó con un dominio abrumador de un clásico sentenciado al descanso a un Real Madrid huérfano sin Karim Benzema, con doble invento táctico fallido de Carlo Ancelotti y una falta de intensidad por su cómoda situación en el liderato que provoca un borrón en su Liga.

La grandeza de un club como el Barcelona no permite salvar temporadas por una gran victoria ante su eterno rival, pero el orgullo de pasar de las peores turbulencias con Koeman al mando, a las mejores sensaciones con Xavi, se plasmaron en una cita que jamás olvidará. La conquista del Bernabéu con tanta superioridad es el paso moral que necesitaba. El mensaje quedó lanzado en una primera mitad en la que bordó el fútbol. Hemos vuelto y os miramos a la cara. Habían perdido los cinco últimos clásicos y su victoria no resucita una Liga que solo podría perder el Real Madrid con un desplome jamás experimentado en la historia de la competición, pero es un golpe que rebaja la euforia madridista.

Encarar un duelo de tal grandeza sin sentir la presión de un perseguidor, con la amplia distancia de puntos en el subconsciente, no ayuda al futbolista a dar todo en cada disputa de balón. Las circunstancias obligaron a Ancelotti a retocar su libreto. Y se equivocó. Cubrir la ausencia de su gran referente, Karim Benzema, es más complejo por la falta de minutos de sus sustitutos naturales. Algo que va en el débito del entrenador.

El italiano traicionó su ideal táctico, metió un cuarto centrocampista y solo la presentación de su idea chirriaba. Fede Valverde por Benzema. Jugar sin un 9, con Luka Modric perdido fuera de zona y un rombo en el centro del campo que no vio la pelota. Se protegió por lo que le podía caer y el castigo fue aún mayor. El Real Madrid pierde el gol y presencia ofensiva sin Karim. Desfigurado, impreciso con balón, falto de intensidad en defensa. Numerosos factores que impulsaron el bajón abrupto del cielo en el que estaba instalado. Se volvió más vulnerable y terrenal que nunca.

Y eso que el clásico nació con el recuerdo en la grada de lo vivido ante el PSG. Sin Dest, Xavi no apostó por Dani Alves y encomendó el marcaje de la esperanza madridista a Araujo. Perdió el primer duelo, cuando ‘Vini’ ya comprobó que pese al éxito del regate no tendría compañeros de viaje para el remate en el área. El pase atrás al disparo de Fede lo sacó con una buena mano abajo Ter Stegen. Punto final al Real Madrid.

Desde ese momento, solo existió Courtois, que salvó las dos primeras cuando el balón pasó a pertenecer al Barça. Xavi, orgulloso en la zona técnica de la identidad de su equipo. La misma que en una etapa de dominio de clásicos con él al mando del juego en el césped. En cuanto desapareció la presión alta del líder, su equipo disfrutó. Sacó a relucir carencias de un Real Madrid descosido. Con Nacho superado por la velocidad de Dembélé, Carvajal cometiendo errores y un centro del campo que perseguía sombras.

La oportunidad para el paseo estaba servida y no la dejó escapar un Barcelona necesitado de una alegría de tal calibre. Aubameyang había perdonado la primera clara, Ferran acariciado el poste en la segunda. El tridente culé desequilibraba en cada acción sin respuesta alguna. Pedri añadía dosis de magia al dominio con un pase picado al puro estilo Laudrup y en nueve minutos llegó el premio merecido. El enésimo triunfo de Dembélé sobre Carvajal encontró el remate de cabeza a placer de ‘Auba’. Tan libre de marca como Araujo tras un saque de esquina.

La primera idea de Ancelotti duró 38 minutos. La cambió tras recibir el segundo y de nuevo al descanso. Pasó a defensa de tres para meter a Mariano en punta. En un minuto de la reanudación, el castigo no pudo ser mayor. Ferran perdonó lo que no debe, con metros para correr y encarar a Courtois a los segundos del pitido del inicio de la segunda parte. Y a la siguiente acción ponía en la escuadra el regalo de espuela de ‘Auba’. La exhibición del gabonés se completó con el cuarto, concedido por el VAR. Toda una fiesta azulgrana.

Contenido patrocinado

stats