"Todos van contra Niko porque es el más fuerte y el rival a batir", por Marcial Romero
Es la hora de Niko Sherazadishvili. El judoca de nuestro Famu inicia el asalto al oro olímpico como doble campeón del mundo y número 1 del ránking mundial desde hace varios años. Sus éxitos le han otorgado un nivel de confianza enorme, pero también lo han convertido en el rival a batir. Todo el mundo va a ir a por él porque saben que es el más fuerte. Es el mejor.
Pero en deporte, muchas veces no basta con serlo. También hay que demostrarlo. Y en el judo, te lo juegas todo en un día. La cita más importante, los Juegos Olímpicos, añaden una dimensión extra. Cinco años de trabajo en una jornada. Hoy es la suya. Los nervios, la precipitación o cualquier mínimo error le pueden dejar fuera en el primer combate. Entonces, todo habría acabado. Le pasó a Fran Garrigós, también del Famu, y a Alberto Gaitero. Sus expectativas quedaron sepultadas a las primeras de cambio.
Por eso, es clave entrar bien al combate inicial. Si Niko lo solventa, se calentará y se meterá de lleno en competición. Una vez en ese estado mental, es muy difícil de batir. Y eso que el sorteo le ha deparado la peor parte del cuadro posible. Va estar disputando una final anticipada tras otra para alcanzar la lucha por las medallas. De hecho, si la progresión es lógica, sus rivales más complicados los tendrá en cuartos y en semifinales. De haberle tocado por el otro lado, no es que fuera asequible, pero desde luego sí más accesible, dentro de que en unos Juegos Olímpicos no existe la palabra ‘fácil’: solo están los mejores del mundo. Pero Niko es el mejor de los mejores. Por eso es el gran favorito.
María Bernabéu, por su parte, tiene mucho que ganar y muy poco que perder en la capital de un país en el que ha vivido y entrenado en varias etapas de este último ciclo olímpico. Tuvo la desgracia de un mal arbitraje en el combate por el bronce de Río 2016. Entonces tocó fondo, pero solo un año después era la tercera del mundo. Ella ha vivido en este ciclo olímpico un proceso de reconstrucción, que unido al momento de carrera en el que está, hace que llegue muy tranquila a Tokio.
Así pues, si Niko puede sufrir la brutal presión que ella padeció hace cinco años en Brasil, para María el escenario es muy diferente a entonces. No parte como favorita, pero sin embargo logró la clasificación muy sobrada. Se conoce perfectamente a sí misma por estar encarando la recta final de su carrar y también sabe mejor que nade los duros y crueles que pueden llegar a ser unos Juegos Olímpicos.
Pero también lo bonitos. Lo más bonito que hay, de hecho. Así que solo queda desearle que lo haga como sabe y le vuelva de vuelta la suerte que le faltó en Río. El sorteo no ha sido malo y se cruzará con rivales a las que conoce bien. Lo normal es que pase las dos primeras rondas. A partir de ahí, solo queda soñar. Los combates se van a decidir por detalles y si ella es capaz de hacer que caigan de su lado, tiene muchas posibilidades de tocar metal.
Pero lo más importante, incluso más que los resultados, es centrarse en disfrutar. Si ambos son capaces de hacerlo, las victorias llegarán solas. De hecho, tanto Niko como María son mis grandes esperanzas para el judo gallego y español. Si todo va medianamente bien, las medallas pueden llegar hoy.
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